Astrologia Chamanismo Sagrado Femenino

Ritual de Luna en Leo

Leo es el segundo signo de Fuego de la rueda zodiacal. En él vemos un Fuego más seguro de sí mismo que con Aries, donde la certeza era que el Fuego se encendía con una primera chispa… El Fuego leonino ya ha encendido, entonces su tarea es mantenerse bello, claro y más constante… Leo es el Fuego de la Belleza, del/ de la que se anima a brillar e iluminar. Leo reconoce sus dones y talentos que lo mantienen encendido en el centro de la escena; se reconoce grande, hermoso, capaz. Entonces, por un lado, Leo nos habla del arquetipo de quien no tiene miedo a brillar, porque todavía no ha pasado por los procesos de socialización que nos imprimen eso del “deber ser”: la Niña. Y por otro lado, nos conecta con la grandeza y el poder de ese Fuego que ilumina todo a su alrededor: quien se sabe poderosa y debe usar ese poder con maestría es la Reina. En este ritual vamos a vernos, entonces, con nuestro Poder y nuestro Brillo personal…

 

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Enciende una vela, y cerrando los ojos, conecta con tu respiración. Yendo profundo, vas a visualizarte en el centro de un escenario. Las luces están sobre ti, y la audiencia está expectante. Estás expuesta, con la posibilidad de decir y hacer, siendo observada, y así inspirar a quienes están a tu alrededor: estás en un lugar de Poder. ¿Cómo te hace sentir la grandeza? ¿Incómoda, realizada? Deberás trascender los miedos a la exposición si los hay; este no es un papel de extra, eres la protagonista….

 

Cuando te hagas consciente de la situación de poder, de protagonismo, de exposición (y por qué no también de responsabilidad), deberás brillar. ¿Qué harás, que dirás? ¿Cuáles son los dones que tienes para compartir con esa audiencia, que puede inspirarlos? ¿Cuáles son tus talentos, por los cuales estás allí en el centro de la escena? ¿Te animas a mostrarlos al mundo, o todavía tienes ganas de salir corriendo de allí? ¿Todavía piensas que no mereces estar en ese lugar, o que tu brillo va a opacar el brillo de alguien más?

 

Intenta recordar que hiciste, que dijiste en el escenario. ¡Saluda a tu público con una reverencia y recibe los aplausos! Vuelve lentamente a la consciencia del aquí y ahora a través de la respiración hasta sentirte lista para abrir los ojos… Toma nota de lo sucedido en escena. Has desplegado tus talentos, tu brillo, aquel que te coloca frente al mundo como un individuo con algo importante parta mostrar y compartir. Te has hecho cargo de tu Poder, ese que trae la responsabilidad de los efectos que vienen tras las causas. Entonces te pregunto: ¿cómo brillas? ¿A través de que gestos, de qué acciones, despliegas tu magia? ¿A través de la risa, de la seriedad, de la palabra, de la expresión del cuerpo? ¿Cuáles de estos atributos han sido reprimidos, quizás, desde pequeña, para no llamar mucho la atención? Y lo más importante: ¿cómo puedes poner estos dones, estas formas de brillar, de manifiesto en tu cotidiano y al servicio de tu camino y el de los demás?

 

 

 

 

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