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QUÉ ESPERAR (Y QUÉ NO) DE UNA SINASTRÍA

¡Hola hola, lector ciberespacial! Feliz de recibirte por aquí. Si llegaste a este post, quizás seas una persona que está enamorada o apasionada por otra persona, y escuchó por ahí que hay una consulta astrológica llamada sinastría en la que se puede saber si ambos terminarán comiendo perdices o no… Bueno, estoy aquí para saciar tus dudas. Te voy a contar en este post qué observamos los astrólogos en una consulta de sinastría, y lo que podés esperar (y lo que te recomiendo no esperar también).

¡Pero ojo! No te creas que sólo se pueden hacer sinastrías de parejas… En realidad se pueden superponer cualquier par de cartas: la tuya con la de tu socio/a/e, la de tu jefe/a, ¡incluso con la de tu padre o tu madre! Porque lo que se busca en una sinastría es observar la naturaleza del vínculo, su singularidad, y la función (el “para qué”) que ese encuentro puede aportar. Independientemente del tipo de relación que sea…

Al igual que en una revolución solar, en la sinastría también se calcula una carta compuesta. O sea, ¡una carta en donde se combinan dos cartas! Pero en la sinastría las cartas que se leen juntas son tu carta natal, y la del susodicho/a/e. Sinceramente, creo que en el caso de las sinastrías los astrólogos no se ponen muy de acuerdo. Cada uno te va a decir que su forma es LA forma de leer una sinastría, pero en verdad tienen maneras bien distintas. En mi caso, hay ciertos lugares de la carta compuesta por los que comienzo (que son los lugares por donde comienzan todos), pero luego no sigo un orden muy establecido de pasos, sino que cada carta compuesta me va cantando ese orden y yo voy escuchando y siguiéndole el paso…

BIEN, ¿POR DÓNDE COMENZAMOS EN UNA SINASTRÍA?

Lo primero a observar son los soles de ambos: en qué signos y casas están, si hay coincidencias de elementos (soles de fuego, tierra, aire o agua), polaridades (soles en signos masculinos o femeninos) o modalidades (soles cardinales, fijos o mutables). Y claro, si están aspectados entre sí aporta mucha info también. Luego, el mismo procedimiento con las lunas. Si hay soles de uno con lunas de otro bien aspectados es un pulgar arriba. También si hay buenos aspectos entre el sol o la luna de uno con el ascendente del otro o visceversa…

Obviamente, otra cosa importante a observar en una sinastría son “los amantes”, marte y venus, de ambos. Lo mismo: ¿hay aspectos fluidos o tensos entre “los amantes” de uno con los del otro, si los hubiere? Chequeamos si hay coincidencias o no de elementos, polaridades o modalidades. Si alguno de “los amantes” de uno está aspectado a Júpiter, otro pulgar arriba. Si está aspectado a Saturno, luz amarilla: quizás haya cuestiones relativas al deseo y/o la sexualidad que se vean limitadas, o en donde se encuentren algunas frustraciones (sobre todo si se trata de conjunciones, cuadraturas u oposiciones). Otro planeta importante en una sinastría es mercurio, porque ¿qué es de un vínculo sin el diálogo? Aspectos fluídos o tensos del Mercurio de uno con Marte o Venus del otro o visceversa pueden decir mucho…

Ahí ya nombramos al ascendente y a todos los planetas personales y sociales. Yo tengo en cuenta a los planetas transpersonales en una sinastría (urano, neptuno y plutón) sólo si están aspectados a los planetas personales o a alguno de los ascendentes… Por último, se me ocurre que no está demás observar qué parte de la  carta de uno coincide con la casa 7 del otro y visceversa (siendo la casa 7 el campo de experiencia vincular…). Otros puntos que me parecen importantes de observar (importantísimos diría yo) son los quirones y las liliths de cada uno.

LA IMPORTANCIA DE HACER UNA SINASTRÍA (¡NO HAGAS LO QUE YO HICE!)

Una vez estuve enganchada un montón de tiempo en una historieta amorosa que nunca funcionó. Cuando la cosa terminó, se me ocurrió hacer nuestra sinastría (y te preguntarás: “¿por qué no la hiciste antes?” ¡Pues no sé! Pero debería haberla hecho). Entre otros muchos aspectos complicados, recuerdo ahora una conjunción entre mi Quirón y su marte, y una oposición entre su Quirón y mi venus. Bueno, traducido al español: el encuentro sexo afectivo con este caballero fue altamente útil para ahondar en las heridas más dolorosas de cada uno. Muy enriquecedor, pero si en ese escenario nos quedamos esperando una relación que se sostenga a través del tiempo, probablemente le estemos pidiendo peras al olmo… Era una relación para otra cosa. ¿Ves cómo está bueno hacer una sinastría?

¡STOP! AHORA VAMOS A PONER LOS PIES SOBRE LA TIERRA…

Ahora bien, ¡hay cosas que hay que desmitificar! Una vez me escribió una chica pidiéndome una consulta de sinastría. “Es que quiero saber si mi novio y yo somos ALMAS GEMELAS”, me dijo… Bueno, yo no estoy aquí para meterme con las creencias de nadie, cada uno tiene derecho a creer en lo que quiera. Pero:

  • Si supuestamente todos venimos de una misma matriz universal, ¿no será que TODOS SOMOS ALMAS GEMELAS DE TODOS?
  • ¿No te parece que el concepto de “almas gemelas” busca reproducir un paradigma del tipo “final de cuento de Disney”? ¿Alguna vez Disney te mostró lo que pasa entre Cenicienta y el príncipe después de que se van en el carruaje (sin contar el hecho de que apenas se conocían)? ¿No será que el concepto de “almas gemelas” nos sirve para satisfacer la angustia de no entender por qué con todas nuestras parejas anteriores la cosa “no funcionó” (según nuestras expectativas)? Digo, algo así como: “Claro, con X, Y y Z la cosa no funcionó PORQUE NO ERAN MIS ALMAS GEMELAS… Entonces, cuando encuentre a mi alma gemela la cosa ahí sí que va a terminar con un final feliz…”
  • ¿No será que el concepto de “almas gemelas” busca satisfacer un narcisismo al pensar que “hay alguien en el mundo que está hecho a mi medida, y yo a la medida de ese alguien”? ¿No será que, por lo tanto, el concepto de “almas gemelas” y otros afines están hechos para venderte una serie de productos y servicios que nunca van a funcionar (o que al menos van a operar como “placebos”)?

Seamos realistas, gente. El encuentro con la otredad y la dinámica vincular que podamos establecer entre ambos es, con certeza, una de las experiencias más desafiantes y trabajosas de la vida humana. Vincularse es un trabajo, y hay que estar dispuesto. A veces, no lo estamos, ¡y está bien! En una sinastría no se ve nada sobre “almas gemelas” ni nada parecido. Se puede ver cuál es la naturaleza de cada vínculo, cuáles son las alianzas posibles, los puntos de encuentro y coincidencias, y los aspectos donde ambos deberán poner mucho de los dos para que la cosa funcione… Eso sí te lo puedo asegurar. Así que, si tenés realmente ganas de meterte en el hermoso y complejo trabajo de establecer una relación con otro sujeto, ¡te super recomiendo tomar una consulta de sinastría! Me podés contactar para agendar y para mí será un gran placer estar a tu servicio…

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