Astrologia

Plutón: ¿qué significa en astrología?

Bienvenidxs cosmonautas! Continuamos esta serie hablando sobre planetas. En una interpretación, lo que les vaya compartiendo por aquí se puede complementar con artículos anteriores, sobre signos! De todas formas, también les voy a compartir aquí algunas puntas para pensar cada uno de los planetas por cada uno de los signos… Hoy seguimos con Plutón!

Más allá del individuo…

Recordemos algo que mencionamos en el artículo anterior sobre Neptuno: mientras los planetas personales nos definen como sujetos individuales, y los sociales como sujetos sociales, los planetas transpersonales nos definen como sujetos históricos. Empezamos con Urano a ver órbitas “demasiado” grandes, y esto significa que estos planetas pasan mucho tiempo en cada signo (y tardan mucho tiempo en dar una vuelta orbital entera). Luego, Neptuno tiene una órbita más grande todavía. Y plutón ni que hablar… Por lo tanto, hay personas de edades/generaciones muy distintas marcadas por un planeta transpersonal en el mismo signo. De esto deducimos que tener un transpersonal en X signo quizás no nos diga mucho de nosotros como individuos… Por eso, en una lectura astrológica personal los tenemos más en cuenta por casa que por signo.

En este blog todavía no hemos visto qué son las casas (ya lo abordaremos), pero por ahora tengamos en cuenta que representan ámbitos/campos de la experiencia humana, y que tienen correlación con los signos. Así, la casa 1 tiene que ver con Aries, la 2 con Tauro, la 3 con Géminis, etc… Más abajo, veremos a Plutón por casa y no por signo, por este motivo. ¿Esto significa que los signos donde tenga a los planetas transpersonales en mi carta natal son irrelevantes? NO. Esto nos definirá como hijos de cierto tiempo histórico, y como parte de cierta generación a la que le tocó vivir ciertas y determinadas cosas. Y saber esto de nosotros también es importante. Pero mirándolos por casas obtendremos una información que nos atañe específicamente a nosotros…

Plutón: el anarko-alquimista.

Plutón es el planeta más alejado del Sol. El más frío, el más oscuro. Por tanto, el más inerte. Plutón es todo lo contrario a la vida. Pero lejos de ser un planeta que merezca toda la estigmatización que recibe, nos habla de cosas que también forman parte de la experiencia, y que de hecho, son indispensables para “seguir viviendo”… Para sobrevivir, hay cosas que tienen que morir. Siempre. Plutón también es el planeta más pequeño. Es como un núcleo. Nos habla de aquello que es incorruptible más allá de todo lo anecdótico, superfluo, y de aquello que es verdaderamente esencial… Lo que debe morir, es lo que no es Plutón. Esta relación, este compromiso, este trabajo, este pensamiento, esta forma de actuar: ¿son realmente esenciales? ¿O acaso son ya caducas, y deben ser enterradas para seguir adelante?

Plutón nos habla de aquello a lo que, si no le damos muerte, nos mata a nosotros. Por eso es el alquimista, el ave fénix, el que nos obliga (porque así son sus formas, radicales) a llevarnos a cero para resurgir… Plutón es el cirujano que, con el bisturí en mano, nos abre de par en par para sacarnos los tumores… Pero por eso mismo, denota procesos duros, profundos, y muchos veces dolorosos… Sepámoslo. El lugar que Plutón ocupe, por ejemplo, en nuestra carta natal, nos hablará de aquellos escenarios de vida donde deberemos darle la mano a la muerte (simbólicamente hablando) para poder sobrevivir…

Plutón x casas

Vamos a tirar puntas para comenzar a pensar a Plutón en cada casa, nombrando ciertas palabras o frases que intenten responder a las preguntas “¿en qué ámbito de la vida tendré que “matar” todo lo que ya no sirva para sobrevivir, para no morir yo? o bien ¿en qué ámbito de la vida las transformaciones profundas forjarán mi poder?” Ahora: ¿esto equivale a una lectura? Claro que no, se queda cortísimo. Pero la invitación es a ver qué de aquí nos resuena, para poder profundizar… ¿Vamos?

Lo que forja mi poder es anteponerme ante todo y todos, y dejar de ponerme en último lugar. La soledad y la autosuficiencia se sentirá como la muerte, pero serán momentos necesarios para no “desaparecer”…
Lo que forja mi poder es gestionar mis propios recursos materiales. “Tener” puede sentirse como una amenaza (ahí hay que revisar el por qué en nuestra propia historia y la de nuestra genealogía), pero será necesario aprender a tener, a dejar de perder, para sobrevivir…
Lo que forja mi poder es hablar, comunicarme, expresarme, no callarme las cosas. Mi palabra será un instrumento de poder, y con ella incluso puedo destruir. En mis relaciones seré influyente, tendré poder dentro de mis núcleos vinculares. Hablar le pondrá cuerpo a las memorias más escabrosas, pero será necesario para no sucumbir…
Lo que forja mi poder es aprender a resguardarme, protegerme, poner límites que dejen claro lo que es “privado”. La relación con la familia (particularmente con mamá) o la casa se sentirá como la muerte, pero serán situaciones necesarios para no “desaparecer”…
Lo que forja mi poder es pararme en mi importancia. Mi autoestima será mi mejor arma. Pero mi ego y orgullo pueden ser su doble filo, y puedo asociar mi seducción a un alto poder de manipulación y dominación…
Lo que forja mi poder es el orden, la rutina y los hábitos. Sin embargo, esto puede ser también lo que me lapide… La autoexigencia se sentirá como la muerte, pero será necesario aprender a usarla a mi favor…
Lo que forja mi poder es regular el intercambio, la negociación, presente en cualquier vínculo humano. Aprender cuánto y cuándo ceder y exigir. El área relacional de la vida (sobre todo a nivel pareja) será siempre intensa. Muchas veces dolorosa, pero será el fuego que forja el acero…
Lo que forja mi poder es cortar con lazos, comportamientos, aprendizajes heredados, aprendidos, y que me permiten “ser parte” del origen de aquellas “herencias”. Las crisis parecerán imposibles de trascenderse, pero serán los derroteros que me hagan más poderoso, y menos manipulable y dependiente…
Lo que forja mi poder es emprender mi búsqueda religiosa o filosófica (que frecuentemente será distinta del resto de mis antepasados). Sin embargo, experiencias espirituales sectarias pueden ser una trampa, un agujero sin salida de manipulación. El exilio (literal, como vivir en otro país, o simbólico, como abandonar las creencias familiares) se sentirá como la muerte, pero serán momentos necesarios para no “desaparecer”…
Lo que me forja es alcanzar una vida profesional donde esté en contacto con el poder, ya sea en el cargo que ocupe o en el reconocimiento social. Sin embargo, habrá que tener cuidado para no terminar absorbido y tragado por mi vida laboral.
Lo que forja mi poder es encontrar o construir mi grupo de pertenencia. El rechazo y el ostracismo se sentirá como la muerte, pero será necesario aprender a trascenderlo para no “desaparecer”…
Lo que forja mi poder está muchas veces oculto, no se ve, se me escapa de las manos… O bien, lo que me empodera está siempre en el ámbito de la introspección. Tendencia a la manipulación y dominación espiritual.

Vuelvo a repetir que estas premisas y preguntas no tienen cómo convertirse en una lectura/consulta. Si nos quedáramos sólo con esto, reduciríamos todo a una mera dinámica de horóscopo de revista. Esto puede complementarse con los artículos anteriores sobre signos, y a su vez con los próximos, donde tocaremos otros planetas. Aquí va el ejercicio con estas lluvias de ideas que te he propuesto más arriba:

  • Ubicá la casa de tu Plutón natal
  • Leé lo que aquí dice sobre él y, papel y lápiz de por medio, registrá cualquier cosa que te venga a la mente y al cuerpo. Asociación libre que le dicen…
  • Preguntate: ¿Me identifico con algo de lo que leo? ¿Siento que en esta área de la vida se me presentan situaciones de “muerte y resurrección”?

Y a vos, ¿cuáles de estas cosas te resuenan de tu Plutón natal, y cómo las vivís?

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