Astrologia Reflexion

Mercurio: ¿qué significa en astrología?

Bienvenidxs cosmonautas! Continuamos esta serie hablando sobre planetas. En una interpretación, lo que les vaya compartiendo por aquí se puede complementar con artículos anteriores, sobre signos! De todas formas, también les voy a compartir aquí algunas puntas para pensar cada uno de los planetas por cada uno de los signos… Hoy seguimos con Mercurio!

Mercurio. El Pensador.

Mercurio hace alusión a lo que nos diferencia del resto de los animales: la capacidad de pensar. Por eso, nuestra existencia se hace, por un lado, mucho más compleja. Porque al pensar creamos mundos enteros, muchas veces irreales. Porque muchas veces nos vemos tomados y arrastrados por nuestros propios pensamientos, y por el poder que ejercen sobre nuestra experiencia. Pero paradójicamente, en el pensar radican también las soluciones a estos problemas. Porque “pensar” nos permite ELABORAR nuestra experiencia (la misma que se ve enmarañada por nuestros propios pensamientos, loco, ¿no?). “Elaborar” es diferente de “rumiar”. Podemos darle vueltas eternas a una misma cosa, y esa cosa “nos puede tomar por entero”. Pero también podemos pensar lo sentido, y sentir lo pensado, y “comprender”, más allá de la intelectualización.

Mercurio. El Mensajero.

Este planeta también nos cuenta de otra capacidad que nos diferencia del resto de los animales. La de simbolizar. Si bien es obvio que todos los animales (o la mayoría) emite sonidos para comunicarse, el ser humano ha llevado esta capacidad a límites muy complejos. Ha creado LENGUAJE. Lleno de dobles sentidos, chistes, ironías, mentiras… Operaciones realmente complejas. Muchas veces, el lenguaje, lejos de comunicar, descomunica: quizás no sea suficiente para expresarlo TODO. Pero aún así, hay un gran poder en el NOMBRAR. Cuando nombramos, le damos cuerpo a aquello que recibe nombre. La palabra lo moldea, lo hace carne, visible. Y eso es magia.

Mercurio. El Mercader.

El pensar y el decir se ponen en juego en esta tercera faceta de Mercurio, que es la que le permite socializar. Con todos, desde el Rey hasta el Mendigo. Y a todos hacerles llegar su discurso. El Mercader alude al gran poder de convencimiento cargado en la palabra, pero también a la capacidad de tejer puentes con ella… Aquí es donde vemos CÓMO usamos la palabra: con verdad, con mentira, con manipulación, con honra, con voluntad de herir… Qué buscamos al “decir”, y cómo nos unimos con los demás.

Mercurio x signos.

Acá la idea es tirar algunas puntas para comenzar a pensar a Mercurio en cada signo. Entonces vamos a nombrar ciertas frases que intenten responder a las preguntas “Cómo/qué pienso? / ¿Cómo/qué digo?” Ahora, esto claramente no equivale a una lectura astrológica de tu Mercurio natal. La invitación es a ver qué de aquí te resuena, para poder justamente, pensar y profundizar… Claro está que no nos van a resonar todas estas frases, porque cada quien tiene “su forma” de ser “Mercurio en X signo”…

“Digo” de forma impulsiva, espontánea. Puedo herir a los demás con mi palabra, porque no la paso por el tamiz de la reflexión. Me es fácil poner límites allí donde son necesarios. A veces los coloco de forma “aguerrida”… No tengo filtro a la hora de decir lo que pienso.

No soy muy comunicativo cuando “me empaco” o me ofendo. Soy reservado con mis pensamientos. No soy el que “toma la iniciativa” en las conversaciones, sobre todo si son difíciles.

Suelo ser verborrágico. Mi discurso oral divierte, entretiene, gana la admiración de los demás por su carga intelectual y su buena articulación. No soy muy capaz de hablar de cosas profundas, muchas veces quedo atrapado en la “charla banal”. Tengo una actividad mental muy fructífera: se me suelen ocurrir muchas y buenas ideas. Pero también suelo quedar atrapado en una actividad mental demasiado vertiginosa…

Mi palabra es cuidadosa con los demás. Mi pensamiento suele considerar mucho al otro, a veces demasiado. Puedo ser emocionalmente manipulador con la palabra. No suelo tener problemas (ni fronteras) para hablar de mis emociones, o de lo que me toca afectivamente.

Ideas geniales y creativas, y un habla grandilocuente. Puedo ser demasiado autorreferencial al hablar. Pienso en mí antes que en los demás. Mi comunicación es atractiva, y atrayente…

Mi discurso verbal es ordenado y organizado. No suelo ser espontáneo al comunicarme, prefiero planificarlo todo previamente. No soy de “rápidas contestaciones”… Puedo tener pensamientos recurrentes de forma obsesiva.

Soy muy propenso a quedarme atrapado en una indecisión a nivel del pensamiento, al punto de no actuar. Tiendo a pensar en el otro antes que en mí. Busco la conexión con el otro principalmente a través de la palabra y la conversación. Mi palabra es diplomática, conciliadora, busca la paz y la justicia. O bien es condescendiente, no dice lo que no debe decir para no crear conflicto.

Mi pensamiento va dirigido siempre a cuestiones de mucha profundidad, y así también es mi comunicación. Odio las conversaciones banales y rasas. Poseo una capacidad de pensamiento muy intuitiva. Puedo ser agresivo y “venenoso”, o bien manipulador, con mi palabra. Reconozco en mí la presencia de pensamientos que los demás reprimirían, por considerarse sucios o impropios…

Pienso “a lo grande”, comunico siempre desde mis ideales y convicciones. Mi palabra puede ser un poco autoritaria y dogmática. Puedo considerar al que no piense como yo como “inferior”… Puedo ser exagerado al hablar, al punto de mentir. Nunca pienso en “lo peor”, pienso de forma optimista, pero a veces esto se convierte en una tendencia a la negación…

Mi palabra puede ser un poco desprovista de afecto, un poco dura y seca. La dinámica de mi pensamiento es ambicioso, tengo gran capacidad de enfocar y no perderme por el camino…

Mi pensamiento es innovador, creativo, y siempre disidente del orden establecido. También tiendo a un pensamiento sectario. Es probable que frecuentemente sea incomprendido por los demás. Mi palabra está cargada de un gran nivel de intelectualidad y posiblemente de desafecto emocional.

Tengo tendencia a mezclar fantasía con pensamiento concreto. Mi palabra es siempre empática. Tengo dificultad para decir “no”. Quizás me cueste hablar sobre cuestiones concretas, o aprender desde la lógica. Pero me es innata la expresión poética. O bien, la palabra no tiene mucho lugar en mi experiencia, por tender a la introversión…  

Vuelvo a repetir que estas palabras y frases sueltas no tienen cómo convertirse en una lectura/consulta. Si nos quedáramos sólo con esto, reduciríamos todo a una mera dinámica de horóscopo de revista. Esto puede complementarse con los artículos anteriores sobre signos, y a su vez con los próximos, donde tocaremos otros planetas. Aquí va el ejercicio con estas lluvias de ideas que te he propuesto más arriba:

  • Ubicá el signo de tu Mercurio natal
  • Leé lo que aquí dice sobre tu Mercurio y, papel y lápiz de por medio, registrá cualquier cosa que te venga a la mente y al cuerpo. Asociación libre que le dicen…
  • Preguntate: ¿Estas cosas son recurrentes en mis pensamientos? ¿Es esta la forma que tengo de comunicarme? ¿Me sirve? ¿Tego una forma de pensar y hablar que da lugar a lo emocional? O bien: ¿Lo emocional le gana totalmente a la capacidad lógica/analítica al punto de devorarla?

Y a vos, ¿cuáles de estas cosas te resuenan del signo de tu Mercurio natal, y cómo las vivís?

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