Astrologia Reflexion

Marte: ¿qué significa en la astrología?

Bienvenidxs cosmonautas! Continuamos esta serie hablando sobre planetas. En una interpretación, lo que les vaya compartiendo por aquí se puede complementar con artículos anteriores, sobre signos! De todas formas, también les voy a compartir aquí algunas puntas para pensar cada uno de los planetas por cada uno de los signos… Hoy seguimos con Marte!

Marte. El Guerrero interior.

Marte hace alusión a nuestra fuerza de acción y de conquista. Es la liberación de dopamina y de noradrenalina que nos hace ir en la búsqueda de aquello que deseamos. Hace referencia a nuestro pasado como seres cazadores. Es decir, Marte nos habla de una cualidad que fue esencial para nuestra sobrevivencia. Hoy ya no cazamos animales para comer. Pero aún así scrolleamos las pantallas de las redes sociales en busca de más, luchamos por una mejora salarial, vamos a la conquista de quien nos gusta…

Pero no sólo de dopamina nos habla Marte. Los movimientos de cualquier guerrero son básicamente 2: ataque (aquí cabe la dopamina, la conquista, la búsqueda, la acción expansiva) y defensa. Marte también es la liberación de cortisol ante un estímulo que nos provoca miedo. Una vez más, esencial para nuestra sobrevivencia. Si no sintiéramos miedo ante nada, pronto hubiéramos sido devorados por alguna bestia más grande que nosotros… El miedo es aquél que en principio, nos pone atentos, en alerta. Y cuando el peligro es real, el cortisol nos permite reaccionar, huir, y autopreservarnos. Claro que en exceso y sin un real sentido, nos genera estrés y nos pone a la defensiva de todo y de todos…

Marte. El espacio personal.

El Guerrero, con sus dos movimientos (defensa y ataque), tiene una función primordial: la preservación del territorio de “lo propio”. El guerrero se coloca en las trincheras del Yo y pide “santo y seña”. Sin esta función dentro de nuestro psiquismo, nos diluiríamos en “el afuera”, nos desconectaríamos de los propios deseos, necesidades, prioridades, etc. Perderíamos nuestra identidad, y por tanto pasaríamos a ser “nada”. La paradoja, lo complicado, es que al ser seres sociales, de manada, de contacto, la relación con aquel afuera es inevitable, porque es ella también quien nos mantiene vivos. Necesitamos un poquito de esto, y un poquito de lo otro. Y muchas veces, no sabemos cuándo una cosa y cuándo la otra…

Es decir: si no hay guerrero en la división entre el Yo y lo “no-yo”, el sujeto se “des-sujeta”. Pero si la defensa de nuestras propias trincheras es demasiado rígida, el otro (con su diferencia de lo que me es “propio”) no tiene como pasar. No hay vínculo con el otro, porque aún si dejo pasar al otro, lo hago para “des-otrarlo”, para anularlo en su otredad, en su subjetividad. Al querer asimilarlo, al no aceptarlo en su diferencia, lo cosifico, lo des-subjetivizo… ¿Cómo hacer pasar al otro en mí sin perderme en él, y sin apropiármelo? ¿Todos los otros deben pasar en mí? ¿A todo momento?, ¿En todo lugar? ¿Cómo hago para no defenderme del otro (en los casos en que realmente no es necesario) si es diferente a mí? ¿Qué diferencias me amenazan, y cuáles me enriquecen?

Marte por signos.

Acá la idea es tirar algunas puntas para comenzar a pensar a Marte en cada signo. Entonces vamos a nombrar ciertas frases que intenten responder a las preguntas “¿(de)Qué o cómo (me) defiendo? ¿A favor de qué acciono? ¿Qué me impulsa?” Ahora, esto claramente no equivale a una lectura astrológica de tu Marte natal. La invitación es a ver qué de aquí te resuena, para poder justamente, pensar y profundizar… Claro está que no nos van a resonar todas estas frases, porque cada quien tiene “su forma” de ser “Marte en X signo”…

Mi forma de accionar es agresiva, arriesgada, impulsiva. Me defiendo de “lo diferente a mí” con ira y límites agudos. Conquisto con decisión, pero si me requiere mucho trabajo desisto…
Mi forma de acción es más cautelosa, paso a paso. Me defiendo de lo que siento que me amenaza a través de mi terquedad. Mo conquista se da de manera conservadora; no soy bueno para dar “el primer paso”, pero cuando sucede, sostengo lo conquistado a través del tiempo…
Mi acción puede verse vedada por el movimiento mental. Muchas veces, pienso mucho y no termino haciendo nada. Mi mecanismo de defensa es la sobreintelectualización. Soy un guerrero inconstante y volátil, me es difícil enfocar en lo que conquisto y apostar por ello…
Mi acción está al servicio de fomentar lo que está por dentro de “lo íntimo, lo privado y lo afectivo”. O bien, de defenderme de ello… Conquisto poniéndome en el rol de cuidador.
Conquisto con mi grandeza, confío en “mi capacidad de gustar”. Me defiendo del rechazo exacerbándome en mi autoestima, para no conectar con lo que me hiere y con mi vulnerabilidad.
Mi acción es comedida, prudente. Me defiendo del caos alimentando una ilusión de que puedo controlarlo todo, y siendo muy autoexigente. Defiendo mi rutina y mis hábitos.
Mi acción es diplomática, conciliadora. Conquisto desde un comportamiento “estético”, armónico. Defiendo mis vínculos, pero en ellos muchas veces no soy capaz de poner límites: mi defensa ante lo conflictivo es la condescendencia. lucho por lo justo y lo equitativo.
Conquista mi intensidad, mi invitación a la profundidad y a la fusión. Defiendo aquello a lo que soy y me es leal, pero me defiendo de la traición con ira y destrucción.
Actúo siempre con optimismo y sin dudar. Me defiendo con la negación ante lo que se presente como un problema o una traba. Conquisto con mi optimismo, y si no conquisto no me importa 8o niego que me importe…)
Actúo de manera imparable hacia mis objetivos. Me defiendo de lo que me hiere (sobre todo emocionalmente) con desapego y frialdad, y poniendo aún más obstinación en mis metas.
Actúo de forma innovadora y al servicio de lo que es innovador y revolucionario. Conquisto con indiferencia o desafecto. Me defiendo contraponiendo mis ideas que se escapan a las del “rebaño”, y con una postura de “supremacía intelectual”.
Actúo desde la empatía. Me defiendo ante la injusticia “que se acomete contra mí” desde el lugar de la víctima, buscando aliados que empaticen con mi dolor. En realidad, aquellas injusticias suelen surgir de mi incapacidad para poner límites… Suelo tener un papel pasivo en la conquista, o bien conquisto desde la imagen falsa de un amor incondicional…

Vuelvo a repetir que estas palabras y frases sueltas no tienen cómo convertirse en una lectura/consulta. Si nos quedáramos sólo con esto, reduciríamos todo a una mera dinámica de horóscopo de revista. Esto puede complementarse con los artículos anteriores sobre signos, y a su vez con los próximos, donde tocaremos otros planetas. Aquí va el ejercicio con estas lluvias de ideas que te he propuesto más arriba:

  • Ubicá el signo de tu Marte natal
  • Leé lo que aquí dice sobre tu Marte y, papel y lápiz de por medio, registrá cualquier cosa que te venga a la mente y al cuerpo. Asociación libre que le dicen…
  • Preguntate: ¿Suelo actuar así? ¿Me sirve? ¿Cuáles son mis mecanismos de defensa y ataque más comunes?

Y a vos, ¿cuáles de estas cosas te resuenan del signo de tu Marte natal, y cómo las vivís?

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