Astrologia Reflexion

Luna Llena en Tauro

[ 31-10 ] Luna Llena en Tauro: El cambio constante que nos espera…

El auge del ciclo lunar se manifiesta con la redondez y la claridad de la luminaria nocturna. Las Lunas Llenas muestran el resultado de un trabajo, su plenitud y su cosecha, o bien lo que debe ser entendido o descubierto… Sin embargo, creo que esta vez la segunda opción es la que nos vale. Como venimos diciendo, esta lunación en Libra viene proyectando la importancia de la elaboración de nuestra vincularidad hacia un espectro mayor, hacia la vincularidad social. Los vínculos cercanos funcionan en sí mismos, y también como un campo de elaboración del plano relacional a un nivel más complejo. Hoy, se nos muestra cuánto deseamos una estabilidad que ya no volverá, y en un 2020 de derrumbes y mutaciones, se nos anuncian las nuevas reglas de juego. ¿Qué nos contará esta Luna Llena en Tauro dentro de este contexto discursivo?

La permanente impermanencia de la trancisión…

Tauro es el primer signo de tierra de la rueda zodiacal. El encuentro con la realidad física, matérica, concreta. El cuerpo como forma de constatar nuestra existencia en este plano. Luego del impulso del fuego que «comienza», la tierra sostiene lo que se ha iniciado, con constancia, paciencia, muchas veces con obstinación. Tauro es tierra firme por donde pisar. Lo que vale es lo que no se esfuma, lo que no desaparece ni cambia, porque se sostiene. Relato que, al parecer, poco tiene que ver con nuestra realidad actual, tan mutable, impredecible, volátil… ¿Por qué planteo estas contradicciones? Porque venimos de un Cuarto Creciente en Acuario, y esta Luna Llena en Tauro se da en conjunción partil con Urano (regente de Acuario). Tauro y Acuario son signos fijos. Para Tauro lo fijo es lo que permanece. Para Acuario, lo fijo se vive a través del constante cambio.

Esta Luna Llena, en un signo que sostiene pero conjunta a un personaje cuyo discurso es lo que debe ser revolucionado y hecho de otra forma, se nos presenta como un predicción… Venimos elaborando en esta lunación en Libra una profunda mirada sobre la incidencia de la vincularidad sobre la conformación de nuestras sociedades. Cambia nuestra forma de vincularnos, cambian los grandes colectivos. Y en el escenario (de todo 2020) de un sistema social que se cae por su propio peso, construir sociedad desde otra consciencia se hace primordial… Ante esta situación, todxs en mayor o menor medida sentimos el impulso de aferrarnos a lo conocido. Pero quizás estemos viviendo un tiempo bisagra en el que tengamos que mantenernos surfeando el cambio constante…

El abismo

De un lado, Luna y Urano recordando la imperante revolución y el cambio de lo que hasta ahora generaba una estabilidad en nuestra «forma de vivir». Una forma particular de relacionarnos con la Tierra, con sus recursos, con los nuestros (dinero y otras mancias), que se mantuvo a través del tiempo… Y un grito de «¡No más!». Si no cambiamos nuestra forma de vivir esta experiencia terrena, llegaremos a un punto de no-retorno. Del otro lado, opuesto, Sol en Escorpio. Un Sol negro, iluminando el abismo (y las acciones y decisiones que nos llevan a él cada día). En ese abismo hemos perdido parte de nuestra inocencia y de nuestra empatía, y así, incompletos, escindidos, caminamos muchas veces sin mirar el mal que hacemos y nos hacemos… ¿Será posible darnos cuenta de esto antes de caer y no poder volver a la superficie?

Urano está en Tauro desde el 2018 y hasta el 2026 recorrerá su territorio, marcando el compás de nuestra relación con la Tierra, madre y hogar… Pasamos el 2020 viendo una pandemia extenderse rápidamente por un mundo globalizado e interconectado, la cual seguramente encuentra uno de sus orígenes en nuestra invasión y destrucción. Destrucción de ecosistemas al extendernos sobre la naturaleza cada vez más, invadiendo hogares de animales que han tenido que aprender a convivir con nosotrxs. Incendios, desmonte, plantíos de soja por todos lados, madereras, mineras, contaminación por doquier. Los polos se derriten, los bosques son quemados y explotados, los recursos no renovables se acaban, y parece que todavía ni nos damos por aludidxs.

La relación con la Tierra y sus recursos debe cambiar AHORA. Debemos aprender a vivir en una organización más horizontal y ecuánime con lo que nos rodea. La organización piramidal y jerárquica acabó, y debemos superarlo. Comienzan tiempos de cambio, donde ninguna «nueva medida» se podrá entender como «reemplazante» de una realidad caduca. De eso quizás se trate la tan llamada «nueva normalidad». Si queremos conservar nuestra existencia en tierra, debemos comprender que la «tierra firme» (lo seguro, lo eterno e inmutable) acabó. Y que todo este movimiento uraniano de cambio constante, quizás acabe de asentarse cuando aprendamos a leernos en horizontal junto con «Todas Nuestras Relaciones»… Aparentemente, pensar en nuestras formas de relacionarnos es pensar en nuestras formas de construir nuestras sociedades. Y construir una nueva sociedad implica pensar no sólo en relaciones humanas, sino en la relación que establecemos con la Madre y el hogar de todxs…

También puede gustarte...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *