Rito Espiral

La Mujer que se Transforma en su Visión

La leyenda…

Hubo un tiempo en que reinaba la armonía en la Madre Planeta. Habia paz y respeto entre hombres y mujeres, y entre las razas. Pero la fiebre por el oro, que era para ellos la luz del Padre Sol materializada, despertó su avaricia y generó sed de poder y dominación… El caos llegó a tal límite que la Tierra tuvo que ser consumida por el Fuego para ser purificada. Y entonces, para que una nueva humanidad pudiese surgir y asi reestablecer el equilibrio perdido, la Madre Tierra materializó, en este mundo físico y con la ayuda de la Abuela Luna, su Sabiduría, Amor y Compasión… Así la Luna, en cada ciclo recorrido alrededor de Gaia, nos iba presentando una Mujer con un conocimiento particular y una enseñanza especial para ser transmitida a los Hijos de la Tierra… 13 vueltas da la Luna Alrededor dela Tierra en un año solar, y 13 son las Madres de los Clanes que, juntos, contienen toda la Sabiduría de Gaia…

La Mujer que se Transforma en su Visión

 

 

Desde la primera palabra que fue dicha, desde el primer rezo que fue elevado con tabaco, desde el primer paso con intento de claridad y de coherencia (aun cuando haya sido en medio de la niebla)… se ha formado un capullo. Y en ese camino seguimos, perdiéndonos, encontrándonos, aprendiendo, recordando… Y el capullo siguió gestando, transformando lo que había dentro, sin que nos diéramos cuenta. Cada paso que nos confrontó con la herida lo alimentó. Cada abrazo que le dimos a nuestra propia sombra lo hizo más fuerte y mas hermoso. Cada historia que cerramos con amor y gratitud lo enriqueció, cada semilla que sembramos con consciencia lo estremeció. Y hoy se abre para dejar ver una versión de nosotras mismas más impecable, más bella, más empoderada…

Hay una Abuela que tiene la cara de todas las Abuelas de sabiduría con las que nos hemos encontrado. Tiene ojos de jaguar y plumas de Quetzal en sus alas. Ella se ha observado a sí misma en el Gran Espejo de Humo, y ha disipado la niebla de la dualidad y de la confusión. Y se ha visto a sí misma, y ha visto la cara de su propia Visión. La Visión de la mujer que se vino gestando en aquel capullo…

La Mujer que Habla con sus Relaciones, La Mujer Guardiana de la Sabiduria, La Mujer que Podera la Verdad, La Mujer que Mira Lejos, La Mujer que Escucha, La Mujer que Cuenta Historias, La Mujer que Ama todas las Cosas, La Mujer que Sana, La Mujer del Atardecer, La Mujer que Teje la Red, La Mujer que Camina Erguida, La Mujer que Elogia y Agradece. Todas en su rostro, todas en el rostro de la Mujer que se Transforma en su Visión. Si, hubo que hablar con nuestras Relaciones, hubo que escuchar nuestros ritmos internos y aprender a honrarlos, hubo que ver qué lugar ocupamos en nuestro linaje… Hubo que conectarse con la sabiduría del sagrado femenino, hubo que navegar aguas adentro… Hubo que entender que la justicia no es “ojo por ojo”, sino que es “cosecharas tu siembra”… Hubo que mirar lejos, mirar lo que no se ve, rescatar la sagrada voz de la intuicion, la voz del utero, del Gran Vacío, y darle lugar… Hubo que callar para poder escuchar… Hubo que decir lo que tuvo que ser dicho, y revisar la historia que nos contamos de nosotras mismas, para reconocernos autoras de nuestro propio guión… Hubo que amar incluso lo que dolió… Hubo que reconocernos curanderas, sanadoras de nuestra propia alma… Hubo que hacer orden para dar espacio para lo que vendrá… Hubo que animarse a tejer lo que dictó el Corazón, a crear como pacientes pero decididas artesanas… Hubo que aprender a erguir nuestra columna con amor y gentileza para que no pierda flexibilidad; hubo que tomar nuestro poder personal en las manos, rescatandolo de las sombras… Hubo que agradecer lo que fue, tal como fue, y soltar…

El rostro de la Mujer que se transforma en su Visión es el rostro que fue gestándose en aquel capullo, en aquella crisálida, mientras todas aquellas Abuelas compartían su Medicina, y aprendían de su propia maestría personal… Si alguna vez olvidamos alguna de sus enseñanzas, es sólo ir hacia el Consejo, e invocar su presencia. Y permitirnos recibir de esa Abuela una caricia al alma con unguento, y comprometernos a caminar en impecabilidad, Belleza y amor.

Próximas al Amanecer de la Galaxia, ya no hay tiempo que perder para romper las barreras que nos separan de nuestra Visión.

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Autora

Lorena Butrón
Mujer del Clan de la Palabra, viajera, artista, terapeuta holística, astróloga y facilitadora de círculos de mujeres. Mulher do Clã da Palavra, viajante, artista, terapeuta holística, astróloga e facilitadora de círculos de mulheres.
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