Rito Espiral

La leyenda…

Hubo un tiempo en que reinaba la armonía en la Madre Planeta. Habia paz y respeto entre hombres y mujeres, y entre las razas. Pero la fiebre por el oro, que era para ellos la luz del Padre Sol materializada, despertó su avaricia y generó sed de poder y dominación… El caos llegó a tal límite que la Tierra tuvo que ser consumida por el Fuego para ser purificada. Y entonces, para que una nueva humanidad pudiese surgir y asi reestablecer el equilibrio perdido, la Madre Tierra materializó, en este mundo físico y con la ayuda de la Abuela Luna, su Sabiduría, Amor y Compasión… Así la Luna, en cada ciclo recorrido alrededor de Gaia, nos iba presentando una Mujer con un conocimiento particular y una enseñanza especial para ser transmitida a los Hijos de la Tierra… 13 vueltas da la Luna Alrededor dela Tierra en un año solar, y 13 son las Madres de los Clanes que, juntos, contienen toda la Sabiduría de Gaia…

 

La Mujer que Camina Erguida

 

 

 

Y allí estaba yo, siendo un mar de huesos, como un rejunte incomprensible de piezas de rompecabezas que a veces no parecían tener coherencia… Como una escultura sin estructura, y la arcilla se derrumbaba siempre, o se quebraba, o se desfiguraba… Ahí estaba yo. Como un enigma, una ecuación que escapaba los límites de mi propio conocimiento científico.

Como un cuerpo que no sabía cómo hacer para volver a ponerse en pie…

Hasta que Ella apareció ante mí. No se si fue un sueño, o una visión, o si allí realmente había una Mujer. O quizás todas esas posibilidades juntas.  Como una taxidermista que tenía la clave para devolverme a la vida, una artista de los huesos rotos.

Pasó un tiempo en silencio ante mis ojos atónitos, caminando a mi alrededor, examinándome con una mirada de estudio, como si quisiera develar una respuesta, un camino, un plan de acción. Hasta que por fin, habló. Y dijo:

“¡Ahá! He aquí el problema. ¡Es muy simple! Estás tratando de erguirte negando la fragilidad del esqueleto que te sostiene, mi querida.  He aquí un secretito de oficio, de las antiguas taxidermistas del Alma como yo… CUANTO MÁS RECONOZCAS TU FRAGILIDAD, MÁS FUERTE SERÁ TU SOSTÉN. Tu Poder reside justamente, en saberte humana.

Y ahí entendí. Me creía empoderada porque caminaba sin parar, a pesar de todos los golpes del camino. Caminaba sin pausa, sin descanso, con lluvia, con sol, con fuerzas y sin ellas… Me tragaba las lágrimas, me tragaba el cansancio, y caminaba. Era imparable… Hasta que el esqueleto no dió para más, y se desarmó todo, de la cabeza a los pies. Y ya era tarde para tener certezas sobre los por qués: me había tragado las lágrimas y el cansancio por tanto tiempo, que ya había olvidado los tantos motivos de mis ganas de llorar y descansar. Esas lágrimas no lloradas, esas palabras no dichas, esos besos no dados, esos abrazos no pedidos, esas siestas no dormidas, esos silencios no escuchados, fueron una bomba que hizo estallar mi esqueleto desde dentro…

“Para ganar Poder Personal, aunque suene paradójico, primero tendrás que aceptar que estás rota. Deja de querer mantenerte entera a la fuerza. Mira tus grietas, mira tus huesos rotos. Y tu Canción aparecerá solita…”

Y allí estaba yo, mirando a esta Mujer, intentando cargar todos mis huesos en mis brazos (hubiera deseado tener 20 brazos en vez de sólo 2…), y escuchándola decir que los soltara, que los dejara caer… Por un momento pensé que estaba loca (después de todo, ¿¿de dónde había salido??). Pero no importó lo que pensé, cuando un impulso que vino desde dentro soltó todos mis huesos por mí. Se cayeron, se esparcieron por la habitación. Algunos se fueron debajo de los muebles, adentrándose en la dimensión de los objetos perdidos y de las pelusas… Y lloré, lloré a mares. Y me dolió verme así.

Miré con desesperación. Me miré rota, esparcida por el piso, desarmada, aplastada, desarticulada… Y sólo en ese momento, de la misma forma que nació ese impulso que me hizo actuar por sobre mis miedos y mis prejuicios soltando mis huesos preciados, nació desde dentro un sonido, que paso por mi garganta y se hizo voz. Y otro, y otro… Era una melodía que no se parecía a nada que haya escuchado antes, y sin embargo, la conocía desde siempre. Y como el verbo es carne, la voz fue juntando mis huesitos uno a uno, y fue curando sus fracturas, y fue encastrándolos en su lugar, y fue levantando la cruz… Cuando la Canción acabó, me vi en frente de mí. Yo era hermosa, mis ojos brillaban seguros y felinos. Brillaban poderosos. Abrí el pecho, y salí andando. Y mil plantas brotaron de cada uno de los pasos que di, formándose un bosque entero con mil árboles, y mil aves volando y cantando…

La Mujer que Camina Erguida anda con la columna plantada y el pecho abierto, porque ha sabido reconocerse caída y rota. Nada hace que pierda el equilibrio, porque ya no entrega su Poder Personal en las manos de nada ni de nadie. La Mujer que Camina Erguida anda con la columna plantada y el pecho abierto, porque ha transmutado la sombra.

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Autora

Lorena Butrón
Mujer del Clan de la Palabra, viajera, artista, terapeuta holística, astróloga y facilitadora de círculos de mujeres. Mulher do Clã da Palavra, viajante, artista, terapeuta holística, astróloga e facilitadora de círculos de mulheres.
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