Astrologia Reflexion

Cuarto Menguante en Leo

[ 8-11 ] Cuarto menguante en Leo: La revisión de nuestros amores…

Un nuevo ocaso lunar se nos presenta con un Cuarto Menguante en Leo, invitándonos a reflexionar y recapitular lo transitado… La elaboración sobre lo que respecta a lo vincular, a lo yoico y la otredad, es compleja y profunda. Y en cada lunación libriana se vuelve a abrir un espacio para repensar, a través de la experiencia concreta que nos interpela… Este año, Libra se desenrolla y se muestra como una clave sustancial no sólo para pensar en las relaciones dentro del ámbito privado. Sino también en el ámbito de lo público y lo social, en medio de una sociedad que exige resignificarse… Este relato lunar se extingue saliendo por la puerta leonina. ¿Qué nos pedirá soltar esta lunación?

El Yo como puente

De alguna manera, la experiencia se hace posible porque hay un Yo que la vive. Ese Yo es un ente (un ser) que ha construido una identidad para sí mismo, a través de la cual se autopercibe. Sin autopercepción, no hay percepción del mundo, y no hay experiencia posible. Es cierto que al nombrarme, al identificarme, me limito. Pero es sólo desde esa «isla» que soy, que puedo mirar el mundo e interactuar con él. El tema sea, quizás, con qué me identifico, y si esta identidad que me permite «ser» es maleable, flexible, dúctil… O si está oxidada por «lo que se supone que debería ser» (según yo, la familia, la pareja, lxs amigxs, la sociedad…).

Sin Yo, sin sujeto, no hay vincularidad posible. Libra nos pinta a dos Yoes que se encuentran y comienzan un sistema de intercambio y de espejeo. Ese Yo, esa identidad, ¿será lo suficientemente maleable y moldeable para dejarse interpelar y transformar por el otro? Y por el contrario, ¿sabrá ser lo suficientemente seguro de sí mismo para no desaparecer su forma delante de las exigencias de la otredad? ¿Dónde está el punto de equilibrio…? ¿Cuántas veces nos hemos creído «demasiado geniales» como para darle entidad al otro y su perspectiva disidente de la mía? ¿Cuántas veces hemos precisado de la mirada del otro para validarnos, al punto de desvanecerse nuestra identidad? Todas preguntas pertinentes de una Menguante en Leo (dentro de una lunación libriana), que pueden guiar la purga…

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Toda esta lunación venimos trabajando con el papel del Yo dentro de la vincularidad. No sólo porque es importante para nosotrxs, sino porque el «vos y yo» es, como venimos diciendo, la célula del plano social… Por un lado, el ciclo lunar nos señala un Yo leonino que debe ser menguado. Un Yo que posiblemente esté maquillado demás, fingiendo grandeza y superación, llamando la atención… Y estableciendo una cuadratura a un Sol ya entrado en Escorpio, que desbarata todo ese glamour y nos dice: «el muerto huele mal…».

Este Sol tira por la borda nuestro orgullo, superioridad y trascendencia, nos deja en claro que la vincularidad es algo más complejo (y a veces escabroso) de lo que nos gustaría… Y sobre todo, apoyándose en el discurso Escorpiano y su vivencia de la fusión), nos dice que «necesitamos del otro más de lo que creemos»… Luna Menguante en Leo en cuadratura a Sol en Escorpio es como si luego de la ovación, se bajara el telón… Y aquella estrella quedara sumida en la oscuridad tras bambalinas, percibiéndose fuera de su personaje, con todas sus imperfecciones y sus sombras… ¿Qué Yo es el que se vincula? ¿El personaje maquillado y ovacionado, o el que ES cuando nadie lo ve tras el telón…?

Las resistencias

Por otro lado, la Luna Menguante en Leo estrecha su mano con Marte en Aries a través de un trígono implacable y de alianza. Nuestra identidad muestra su fuerza, su resiliencia. Y eso es signo de salud psíquica, porque un Yo debilitado no puede gestionar la negociación entre pulsión de deseo y límite. Nos desbandaríamos, y nos aniquilaríamos… Sin embargo, no es ni será fácil descomponer al Yo que nos armamos para sobrevivir a la diferencia, a la disidencia. Dará pelea a través de sus resistencias.

Es que ese sea quizás el punto: en una lunación libriana, atendiendo al pedido de «menguar el Yo», parece haber sólo dos opciones posibles. O me dejo atravesar por la diferencia del otro y crezco (pero corriendo el riesgo de perderme en la mirada del otro que me valida y me define)… O mi identidad se convierte en un arma masiva de defensa, porque la diferencia amenaza mi integridad… ¿Es que no hay más opciones que éstas…? Y si las hay, ¿Cómo las hacemos posibles?

El Otro Yo

Quizás el tercer y último aspecto lunar de este cielo nos dé la clave. Un quincuncio entre Luna Menguante en Leo y Neptuno en Piscis nos guía… Nos pregunta: ¿entendiste que disolver lo que crees que eres posibilita ver en el otro un «otro yo»? Quizás eso que tanto «me amenace» sea parte de su propia imperfección, de su propia humanidad… Que también es la mía. Porque la imposibilidad del otro es la mía también. Quizás yo no la viva de la misma manera, ni en los mismos ámbitos de la experiencia. Pero tengo imposibilidades, limitaciones, imperfecciones…

Soltar los límites del Yo por un rato, así como un juego, nos permitiría encontrarnos allá afuera con lo mismo que nos compone. Un ente, un ser, intentando existir a pesar de sus limitaciones… La empatía que apertura un Neptuno en Piscis sea quizás la clave para bajar las murallas, y vernos todxs en nuestra propia humanidad. Y desde ahí, por más difícil que sea esto a veces, quizás pueda existir la chance del puente…

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