Astrologia Reflexion

Cuarto Menguante en Escorpio

[ 4|2 ] Cuarto Menguante en Escorpio: “La sombra que nos cubre a todxs”

¿Qué papel juega un Cuarto Menguante en Escorpio dentro de una lunación Capricornio? Como venimos diciendo, el discurso de esta lunación en Capricornio se teje indefectiblemente a toda la movida Capricornio del 2020. Es decir, la triple conjunción Júpiter-Saturno-Plutón implosionando nuestras realidades estructurales a nivel individual y colectivo encuentra en esta lunación un llamado, un asterisco… Un espacio para rememorar, para no olvidar lo que el 2020 fue y que es importante tener en mente para construir lo que sigue.

En este contexto, menguar en Escorpio es menguar nuestra sombra. Pero menguarla no es negarla ni hacer como que no existe. No se trata de construir colectividades sociales siendo todxs “seres de luz”, porque eso es una fantasía infantil. Menguar nuestra sombra es transmutarla, alquimizarla, transformarla en otra cosa. Lidiar con ella como algo que no se irá, pero que puedo reconocer a lo lejos, para que no actúe en mi nombre sin ni siquiera percibirla. Un Cuarto Menguante en Escorpio dentro de una lunación capricorniana nos lleva a ver nuestras actitudes más intolerantes, mezquinas, enjuiciadoras. Esas que se presentan en las dinámicas sociales que construimos día a día…

La Sombra

Como siempre reiteramos aquí, por más obvio que parezca, el ser humano es mamífero. Por tanto, ser social/relacional/vincular/de manada. En este sentido, “pertenecer” es de suma importancia para sobrevivir. La aceptación de la manada, la integración grupal, incluso el “sano apego” sin el cual no sobreviviríamos… Si pertenecer es tan importante, desde los albores de nuestra existencia negamos partes de nosotrxs, de nuestra esencia “salvaje”, en pos de una aceptación y una bienvenida al “grupo”. Lo que aparentemente allí afuera no gusta de nosotrxs lo negamos, nos lo mutilamos, lo escondemos, y lo entendemos como impropio y amenazador de nuestra supervivencia… Tanto aquello que es demasiado terrible para los parámetros de lo políticamente correcto, como lo que es demasiado brillante. Y así como nos sucede a nivel individual, nos sucede también a nivel colectivo.

Para sostener las estructuras sociales que hemos erigido a través del tiempo (contratos, formas, modos, órdenes, etc) hemos tenido que callar nuestras aberraciones más tremendas. Desde genocidios, esclavitudes, etc, hasta corrupciones, abusos y manipulaciones más “pequeñas” pero diarias y lapidarias… De eso no podemos hablar abiertamente porque nos nos convertimos en culturas que se autoaniquilan (o no podíamos, hasta ahora). Hoy quizás no protagonizamos genocidios en masa, pero sí (en mayor o menor medida y hasta quizás sin darnos cuenta) rebajamos, manipulamos, quitamos entidad, acusamos, juzgamos… El derrumbe de las estructuras que parecían eternas saca lo peor de nosotrxs. Lo podemos ver en los cancelamientos en masa, en las discusiones por redes sociales, en lo irascibles que nos ponemos ante lo distinto, o bien en la gélida indiferencia a lo que nos parece inferior…

¿Cuál es nuestra sombra a nivel social, cómo cada unx la habita y la sostiene, dónde hoy la vemos, y qué podemos hacer para integrar nuestra propia imperfección? ¿Cómo podemos hacer para aceptar que “sí, yo también juzgo, yo también acuso, yo también agredo”?

Lo que nos une

Justamente, el trígono entre este Cuarto Menguante en Escorpio y Neptuno en Piscis intenta establecer alianza entre la integración de lo negado a nivel colectivo y lo que tenemos en común… Lo negado, tanto lo más terrible del ser humano, como también nuestros mayores potenciales, a lo que nuestras sociedades represoras no han sabido dar lugar. Neptuno en Piscis es el pegamento que nos mantiene lo suficientemente unidos en estos momentos difíciles, recordándonos lo que nos une más allá de lo que nos separa y diferencia… Es difícil ver, en momentos álgidos, lo que tenemos en común. Pero es la única apuesta posible, para no salir eyectados todxs en direcciones opuestas…

Salir del pantano

La cuadratura entre Luna y Sol-Júpiter en Acuario es clara: la sombra está ahí para verla e integrarla, no para quedarnos presos en el veneno (el riesgo escorpiano constante…). Mientras Escorpio nos lleva a las profundidades (necesario para cualquier proceso de integración de “lo escondido”), Acuario nos ofrece la mirada del Cóndor. Aérea, panorámica, de comprensión. Para llegar arriba, sin embargo, debemos pasar por los fondos…

La oposición entre este Cuarto Menguante en Escorpio y Marte en Tauro refuerza la idea de la integración seguida de la trascendencia. Una vez más: de nada sirve bajar al sótano a vernos con la oscuridad y quedarnos allí para siempre. Eso que percibimos con luz apagada somos nosotrxs también (como sujetos y como grupalidades). Pero somos también la posibilidad de trascenderlo, de salir del profundo pantano con lo que nos faltaba en las manos, y pisar tierra firme a plena luz del día (Tauro). La acción constructiva (luego de tanto derrumbe) es en el paso a paso, de forma clara, concreta, suscinta…

En este Cuarto menguante en Escorpio es tan importante reconocer y aceptar nuestras sombras a nivel individual y colectivo, como poder integrarlas y trascender la oscuridad…

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