Astrologia Reflexion

Cuarto Menguante en Cáncer

[ 9-10 ] Cuarto Menguante en Cáncer: El afecto que configura el mundo…

Este Cuarto Menguante en Cáncer también nos llama a recapitular, a ver lo que pasó y nos pasó en este ciclo lunar y discernir, separar la paja del trigo… Es un momento de la lunación que quizás nos requiera silencio e introspección. Es un momento clave dentro del ciclo, porque si no atendemos a esta parte del proceso, el aprendizaje nos atraviesa como si fuéramos un colador, y nada queda… Diría que, a pesar de la aparente quietud de esta fase, un montón de cosas se mueven, de forma crucial. Y la Luna nos pide atención, nos pide una «quietud» atenta… Habiendo percibido el tejido humano del que formamos parte, la compleja sociedad en la que éste se convierte, y la acción necesaria para cambiar lo caduco… ¿Qué nos trae para recapitular un Cuarto Menguante en Cáncer?

Aprender el afecto

Perdón por ser repetitiva, pero esto se nos tiene que grabar a fuego: somos mamíferos. Por tanto, seres relacionales, que aprenden a SER y ESTAR en el mundo a través de sistemas afectivos. El cuidado, la ira, el miedo, el juego, el goce, son todos sistemas de afecto observables en cualquier mamífero, no sólo en nosotrxs. A través de ellos, nos relacionamos con el mundo. Y los introyectamos en los primeros tiempos de vida, de la mano de nuestros vínculos fundantes (en general, papá y mamá), en el hogar. Todos estos componentes están bajo la regencia de la escuela de Cáncer. Aprendemos el afecto en un momento en que no sabemos aun organizar estímulos. El bebé no «percibe» la realidad, sino que los estímulos chocan en su campo perceptivo, pero aun no puede organizarlos. Aprendemos el afecto en un momento en que no tenemos lenguaje para nombrar lo que nos pasa. Y en ese momento de la existencia, se cablea el cerebro con los aprendizajes afectivos que marcarán la forma en que seremos y estaremos en el mundo…

Dependiendo de cómo haya sido nuestro entorno de niñxs, aprenderemos que el amor interpersonal está ligado a otras cosas, como miedo, abandono, rechazo, enojo… Quizás se imaginen que para que esto sea así tenemos que vivir una situación familiar disfuncional «de película de drama». Pero no. Basta con que el bebé, indefenso al no contar con lenguaje ni autosuficiencia, sienta un vacío (que después llamará «hambre») que no sabe explicar, y que mamá tarde más de lo habitual… Nosotrxs adultos entendemos que no pasa nada, pero el bebé no. Desde su perspectiva, su vida está en peligro. Y ahí, el afecto se comprende como algo complejo y muchas veces contradictorio… Esto es lo que, desde el psicoanálisis, se llama «ambivalencia afectiva».

Re-aprender el afecto para estar en el mundo

Entonces ustedes dirán: «Listo, entonces estoy jodidx». Mi cerebro se «cableó» así de niñx y ya no han nada que hacer. Estoy condenadx a vivir el afecto ligado al odio, o al rechazo, o al miedo y la amenaza… Pues por suerte, no. Pero hay que hacer una labor ardua para «repluguear» nuestro disco rígido… Aunque no parezca, entender esto es fundamental para la constitución de sociedades ultra complejas. Porque en un sistema social, atravesado en su organización por tan diversas cuestiones, lo que nos conecta es lo que conecta a cualquier mamífero: el afecto. Se darán cuenta que, en nuestra sociedad actual, jerárquica y exclusiva, éste es un componente que la mayoría de las veces, falta. No vemos al otro en su diferencia. Lo que está por encima o por debajo en jerarquía nos amenaza. Levantamos nuestras armas (que pueden ser la palabra, las leyes que dejan afuera a ciertas minorías, o bien los vidrios de nuestras casas o vehículos) para dejar al otro fuera de nuestra experiencia…

¿Cómo podríamos pensar nuestra actuación dentro del tejido humano (Virgo) desde sistemas afectivos elaborados y trabajados? ¿Qué hacer para construir nuevas estructuras sociales (Capri) desde sistemas afectivos elaborados y trabajados? ¿Cómo podríamos accionar para cambiar los cableados colectivas con firmeza y decisión (Aries) sin perder la noción del afecto por el otro?… ¿Cómo puede entrar el afecto en la ecuación de esta lunación(Cuarto menguante en Cáncer)? ¿Y cuáles con nuestras ambivalencias afectivas que debemos trabajar en nuestro psiquismo individual para estar listos para estos desafíos?…

¿Qué dice el cielo de esta Menguante?

La disposición del cielo en esta Menguante parece el ápice de la complejidad de esta lunación. Cuatro T cuadradas opuestas (o sea, 4 triángulos formados por una oposición y dos cuadraturas) se posicionan como estandarte de la tensión estelar. Luna menguando en Cáncer, en cuadratura a Marte retrógrado en Aries, en cuadratura a Saturno-Júpiter-Plutón en Capri, en cuadratura al Sol en Libra. Luna en Cáncer en oposición a los titanes en Capri. Sol en Libra en oposición a Marte retro en Aries.

¿Qué dijo? Dijo que el sistema social que hoy está en colapso, puede encontrar en el afecto una base donde pensar en reconstruirse con otros parámetros. Que la agresividad no es mala, sirve para proteger lo que se ama, pero que la violencia ante la diferencia considerada como amenaza es otra cosa… Que los sistemas afectivos aprendidos en la infancia son más complejas (y más turbias) que lo que se piensa, y que son base de nuestras formas relacionales. Las públicas y las privadas; las pequeñas y las colectivas… Que ver a la otredad en su diferencia es el gran desafío y aprendizaje, y que todavía seguimos viéndola como la amenaza a las individualidades…

¿Cómo incluimos el afecto en esta ecuación?

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