Astrologia Reflexion

Cuarto Creciente en Géminis

[ 19|2 ] Cuarto Creciente en Géminis: De la utopía a lo posible…

Llegamos a un nuevo Cuarto Creciente que nos señala el camino de expansión de nuestro rezo. Cómo alimentarlo, como acompañarlo, como darle de la mano en el avance hasta que «pueda solo»… En este caso, debemos recordar que esta lunación, que comenzó en Acuario, carga en sí un recordatorio de cómo el escenario humano (y astrológico por tanto) viene cambiado de paradigma. De una triple conjunción en Capri en 2020, que reflejó el derrumbe inminente de un modelo social jerárquico/exclusivista/extractivista/corrupto, a una actividad acuariana cada vez mayor… De una forma vertical de ser/estar en el mundo a nivel individual/familiar/social, a una posibilidad horizontal. Horizontal en cuanto inclusiva, y horizontal en cuanto utópica, como el horizonte que siempre se nos aleja cuanto más nos acercamos a él… ¿Qué nos propone este Cuarto Creciente en Géminis para pasar de la utopía a lo posible?

Acuario y la utopía

Como siempre digo, Capricornio podría bien ser «el último signo del zodíaco», por relatarnos «el último contenedor humano», aquel que habitamos en la adultez madura. El mundo profesional, laboral, vincular, se tiñe de una «estabilidad», una «seriedad» (nótesen las comillas, ¿eh? Porque ¿qué significaría todo eso en realidad…?). Un mundo con compromisos, contratos y agendas, en el que «hay que ganarse un lugar». Por eso, es genial que luego de Capri venga Acuario, para poder introducir un debate en un mundo que, de otra forma, se consolidaría para siempre en el conservadurismo y la tradición… Acuario viene a «darle una vuelta de tuerca» a lo que Capri rigidiza y eterniza. Viene a traer la revolución. Y la revolución ante lo rígido, rancio, obsoleto, caduco y sobre todo corrupto, siempre apunta a integrar lo que en un sistema verticalista se ha dejado afuera. Acuario apunta al «ser humano integral»…

El tema es hasta qué punto este paradigma es utópico y por tanto, irrealizable, poniéndonos una vara por demás alta, ante la cual nunca estamos «a la altura»… ¿Dónde queda «la falla», la falta, es decir, lo intrínsecamente humano, en aquel «ser humano integral»? Y más concretamente aún: ¿la utopía inspira o no hace más que frustrarnos? Citando a Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Y en ese caminar, elaborar (pensar) al ser humano en su propia y constante construcción…

Géminis, el neocórtex y la posibilidad de pensar(nos)

En este contexto de preguntas y cuestiones con las que Acuario siempre «nos abre la puerta», un Cuarto Creciente en Géminis quizás nos proponga pensar este concepto de «ser humano integral». Desmenuzarlo, descuartizarlo, bañarlo de reflexión y quitarle todo rastro de fantasía. Entenderlo analíticamente. Y cuando eso sucede, nos encontramos con el vasto espacio que hay entre lo utópico y lo posible… Al final de cuentas, somos unos mamíferos con un neocórtex (la parte del cerebro humano responsable de nuestro razonamiento, pensamiento lógico y consciencia) ridículamente evolucionado. Éste (no es novedad) nos trae innúmeros conflictos, pero al mismo tiempo es el que nos permite elaborar (pensar) los mismos… Géminis, bajo la afirmación «Yo Pienso», y recibiendo la regencia mercurial, apunta a lo que nos diferencia del resto de los mamíferos del mundo: nuestra capacidad de pensar y pensarnos.

Por un lado, la cuadratura lunar con el Sol en Piscis se debate entre el pensamiento lógico y la fantasía (¿y qué es la utopía sino una fantasía irrealizable?). Si nos medimos por siempre con la vara del «ser humano integral» estamos destinados al fracaso eterno. Sin embargo, ¿qué pequeños actos y decisiones podemos tomar en el camino para parecernos cada día un poco más a aquella fantasía utópica? Así, en el camino, podemos ir mejorando…

Por otro lado, los trígonos con Saturno en Acuario y Plutón aún en Capricornio nos recuerdan que la deconstrucción profunda de antiguos modelos sociales continúa; es un proceso largo que debe ser sostenido, pero del cual no seremos nosotrxs lxs que atisbaremos resultados «puros»… Mientras vamos pensando cómo ser y estar de otra manera en el mundo y entre nosotrxs, lo caduco sigue siendo implosionado (con todas las resistencias que la tradición sigue imponiendo a ese movimiento de destrucción…).

Como da para ver, la labor no es negar la utopía, sino comprenderla como una inspiración para seguir elaborándonos, pensándonos, reflexionándonos… En cuanto caemos en la trampa de pensar lo utópico como un lugar posible de alcanzar (y peor, cuando ya nos creemos allí), caemos en una supremacía de la más rancia y hasta elitista, que no tiene en lo absoluto fundamento. Que la utopía no nos niegue como humanxs…

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