Rito Espiral

La Matriz.

De tanto caminar, una vez olvidé quién soy. Perdida por días, encontré un momento un pozo con agua. Sedienta, acudí. Y luego de beber, me miré en mi propio reflejo. Y me recordé, y recordé a las que caminaron antes de mí, porque el agua me dijo que todas veníamos de ahí. Cuando olvido quien soy, debo volver al origen. Ahí lo recuerdo todo. Porque resulta que mi origen es de Agua, y allí las aguas quietas y cálidas están llenas de información sobre mí y sobre todo… Como en un cántaro, como en un cuenco, quieta y silenciosa, el Agua carga memorias como la sangre que corre por mis venas. Allí, en ese cuenco, está dicho lo que fui, lo que soy y lo que seré. Allí la alquimia primera tuvo lugar, y el pozo se convirtió en gentil y amoroso hogar. Como la tierra, que parece silenciosa mas guarda en su vientre procesos de gestación y nutrición, así el Agua de ese pozo me gestó, me alimentó, me guardó, me abrazó. Esa es la magia del Agua: ser matriz nutricia de todo lo que se crea.

 

Desde ese momento, vuelvo con frecuencia al pozo con agua en el medio del espeso follaje. Una vez, tremenda fue mi sorpresa y mi tristeza. Cuando iba a beber, me di cuenta que el agua era verde y apestaba… Busqué ayuda. Pregunté a los árboles, a los ríos, al bosque entero. No sabía qué hacer… La tierra fue quien contestó. Su voz emergió desde abajo, como desde sus propias entrañas… Me dijo que habíamos dejado de honrar el Agua del pozo. En cada luna no rezada, en cada encuentro no querido, en cada castigo auto infringido, en cada bruja no escuchada, en cada parto amarrado… El agua del pozo se había vuelto impura, y por eso dolía. Corrí a predicar la voz. Le di a cada niña la bienvenida, le abrí a cada alquimista las puertas del placer, le recordé a cada parturienta su poder, le presté a cada bruja mi oído atento…

 

Cuando volví al bosque, el Agua del pozo estaba filtrando sus impurezas. Y aún hoy continúa limpiando… Por eso gozo. Por eso lloro mares. Por eso gesto. Por eso mamo y doy de mamar. Por eso muero. Y renazco con la Luna.

 

 

 

La Iniciadora.

La primera persona que vi en mi vida fue una bruja. Una alquimista, que sabe convertir las semillas en plantas, las plantas en flores, y las flores en semillas nuevamente. Las palabras las convierte en discursos, los brazos en abrazos, y los abrazos en cariño. Ella fue casa, fue refugio, y me dio la bienvenida. Nos elegimos. Yo la elegí para ser mi iniciadora, y ella me eligió para que sea su aprendiz. Hemos pasado un buen tiempo compartiendo, y aunque ella era la que tenía el conocimiento, muchas veces yo le he respondido con la sabiduría que le hacía falta… Hubo ocasiones en que ella ha tenido que ser lapidaria en su enseñar; yo lo necesitaba. Pero siempre que volvía de mi búsqueda diaria con las manos vacías, ella estaba ahí para consolar y pasar ungüento…

 

Como todo proceso de iniciación, un día terminó, y tuve que continuar mi ruta. Le dije “Gracias por todo, me voy a honrar esta sabiduría que me has transmitido en cada paso que dé, y a buscar otros maestros y maestras que están esperando por mí. Te amo.” No sé si estaba preparada para escuchar esas palabras. Ella sabía que ese día llegaría, pero creo que algún tipo de tierna esperanza hizo que se le olvidara, como si yo siempre fuera a quedarme chiquita en sus brazos. Vi una lágrima rodar por su rostro, que venía desde muy lejos, del centro mismo de aquel pozo que nos había creado a ambas…

 

 

 

Lo que siento.

Hay una parte de mí que no tiene forma por sí misma. Por eso me cuesta explicarla, definirla. Pero se mueve por mis ríos sinuosos, y fluyendo decanta en cada lágrima, en cada orgasmo, en cada parto, en cada luna. Si deja de fluir y se estanca, se pudre. Aunque mi mente no la entienda, debe fluir para yo estar en salud.

 

Soy de un mundo donde las lágrimas se aprisionan, donde las lunas se desechan, donde los orgasmos se fingen, donde los ríos se secan.  Por eso, desde hace un tiempo, he dejado de cuestionarme lo que siento. Cada vez le pongo más sabiduría (la tengo en un antiguo recipiente; mi anciana interna la ha preparado), pero no me cuestiono el sentir. Porque quiero que el Agua del pozo se purifique. Que las memorias se activen. Que los ríos de mis venas y del bosque corran limpios…

 

Somos Agua. Y estamos recordando…

 

 

 

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Autora

Lorena Butrón
Mujer del Clan de la Palabra, viajera, artista, terapeuta holística, astróloga y facilitadora de círculos de mujeres. Mulher do Clã da Palavra, viajante, artista, terapeuta holística, astróloga e facilitadora de círculos de mulheres.
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