Rito Espiral

Maternidad creativa / Maternidade criativa

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La maternidad es uno de los Ritos de Pasaje femeninos. Antes de continuar, entonces, quiero contarte qué es un Rito de Pasaje… En las culturas antiguas, ellos marcaban los cambios que ocurren del nacimiento para la infancia, o de  la infancia para la edad adulta, o el pasaje de la vida física para el Mundo de los Espíritus… También pueden marcar una iniciación en los misterios que conducen a un nivel más elevado de consciencia. Bien, nuestros ancestros y ancestras tenían Ritos de Pasaje tanto para hombres como para mujeres, que funcionaban como portales para despedir una etapa que ya pasó, como también para recibir los dones y responsabilidades de una nueva etapa de la vida. Los Ritos de Pasaje femeninos comienzan con la Menarquía o primera menstruación, continúan con cada sangre menstrual que baja desde nuestro Útero hacia la tierra, cada vez que nos conectamos con nuestras aguas a través de la lubricación en el acto sexual, cuando nuestras aguas se presentan durante la maternidad (leche materna, liquido amniótico), y finalmente, nuestro último Rito de Pasaje es la menopausia, en donde esas aguas se recogen en nuestro cuerpo, alimentándonos con toda esa sabiduría…

 

A diferencia de los demás, el Rito de Pasaje de la Maternidad podemos decidir atravesarlo o no, según sea el llamado que sintamos. Pero el hecho de que nuestro cuerpo esté biológica y energéticamente preparado para atravesarlo, ya nos conecta con él de forma directa. Un amigo brujo me ha contado, que la historia de la Creación dentro de la cultura guaraní habla del arquetipo de “el Creador”, pero que, a diferencia de otras cosmogonías, esta historia comienza contando cómo aquel Creador también ha sido creado, ha surgido de “el Vacío de la Noche Oscura”… Pues bien, “el Vacío de la Noche Oscura” no es más que una alusión a lo Femenino como Entidad, y es lo único que no ha sido creado, que existe en sí mismo y desde siempre. El Espejo más sagrado y más evidente de este Vacío, es nuestro Útero. Caverna silenciosa y húmeda, donde hay vacío, y de repente, a partir de una unión cósmica de determinados elementos, hay algo… No es esto mágico y maravilloso?

 

Quien les escribe es una mujer que, hasta ahora al menos, nunca sintió el llamado de atravesar ese Rito de Pasaje. Y eso hizo que nunca me piense como Madre. Esto nunca me causó un conflicto interno, pero hoy entiendo que me ha traído profundos contratiempos… Y es que nos han enseñado que la única forma de ser madre es parir hijos biológicos, parir personas! Nunca se nos ha dicho que las Creaciones son también hijos

 

La Mujer y la maternidad

Como much@s de ustedes saben, una de las formas en que me coloco al Servicio es facilitando Círculos de Mujeres. Hace más de un año, vengo abriendo un proyecto de trabajo llamado Círculos Lunares Femeninos, que consta de cuatro encuentros, y el cuarto y último es un círculo de Luna Llena. Con la Luna Llena trabajamos el arquetipo femenino de la Madre, y generalmente suceden cosas bien fuertes para las mujeres que participan… Como en cada uno de los cuatro encuentros, hay un momento de pasar el Bastón de la Palabra, para que podamos honrar los sagrados puntos de vista de cada una, para que cada una pueda compartir lo que sienta en relación a lo que está siendo trabajado. Cuando el Bastón llega en mis manos en esos encuentros de Luna Llena, hay algo que siempre digo, y es lo siguiente:

 

“Es bien importante que nos pensemos a través de este arquetipo. Espejándonos en nuestra madre biológica, en nuestros hijos biológicos si los tenemos, en la forma de ser madre que quizás se repite en nuestro linaje…

Primero, porque muchas veces, la herida con nuestro Femenino se espeja en Mamá. Entonces le reclamamos a Mamá que no sea como la Madre ideal que se construye en nuestra mente (que para cada una de nosotras tendrá diferentes características y atributos…). Es decir, ponemos expectativas sobre Mamá y la condenamos por no corresponder a ellas… Para comenzar a sanar nuestro femenino, esto tiene que ser revisado. Y así empezamos a descubrir que nosotras podemos ser nuestra propia madre, y que lo que Mamá no me dio, yo me lo puedo dar a mí misma… Quizás esa Mamá está ahí para recordarnos lo que no nos estamos dando. Al final de cuentas, la naturaleza femenina es receptiva: qué es lo que estoy recibiendo de mí misma? Así, poco a poco, podemos ir sacando nuestras expectativas de las espaldas de esa madre, que en definitiva no es más que un ser humano. Así puedo ir permitiéndole “ser” con toda su imperfecta humanidad, porque lo que antes le exigía, ahora me lo doy yo.

Y segundo, porque, si observamos el pasar histórico, la mujer ha sido definida sólo a través de la maternidad, y esto trajo consecuencias bien tristes para nuestras ancestras… Por muchos siglos, la mujer quedó confinada a las tareas de parir hijos y cuidar de ellos y de la casa. Nunca se les preguntó a nuestras abuelas si querían ser madres, y si querían ser madres de tantos hijos. Han llegado a ser abandonadas o traicionadas por sus maridos si no podían “darles hijos”, una descendencia… Por muchos siglos, tener un útero para gestar personas fue una “utilidad”. La Mujer era “útil” porque podía tener hijos. Yo me pregunto: Y si no era así, qué? Si la mujer no hubiese querido o podido tener hijos… no era más Mujer? Qué nos hace Mujeres entonces? …”

 

Sanar la relación con la Madre biológica y la historia de la maternidad en nuestro linaje femenino, entonces, puede llevarnos a entender que lo que nos define como mujeres va mucho más allá de la capacidad “reproductora”. Este es, sin lugar a dudas, un Rito de Pasaje femenino de lo más mágico e increible, pero cuidado con colocarle el rótulo del “debe ser”. He conocido muchas mujeres que caen en una frustración y una depresión por no poder ser madres de hijos biológicos, cuando en el fondo, esto venía para ellas desde el “debe ser” y no sólo de un fuerte anhelo… He conocido muchas mujeres que fueron madres de hijos biológicos sin realmente anhelarlo, sólo por el “debe ser”, por el “así es como es”… Mujeres, vale la pregunta, y vale hacerla en profundidad y sinceridad: ¿Quiero ser madre de hijos biológicos? Si la respuesta es sí es genial! Si la respuesta es no, también lo es! Tenemos un Útero en nuestro vientre, un Centro de Poder que es espejo sagrado del Gran Vacío del cual todo nace en el Universo… Tenemos el poder de gestar y parir, hijos biológicos, y muchas cosas más…

 

Hijos creativos

La realidad es que, como dijimos al principio, aquello que es creado, lo es desde el principio Femenino, desde aquel Vacío del que hablábamos… Claro que los hombres también pueden crear, no estamos hablando de géneros, sino de principios, energías que están dentro de hombres y mujeres. Pero claramente, la mujer tiene un acceso mucho más directo a este poder porque, una vez más, el espejo más sagrado y más evidente de este Vacío, es nuestro Útero.

 

Si callamos el diálogo interno, si nos llamamos a Silencio para escuchar qué es lo que él tiene para decirnos… probablemente vamos a descubrir que en nuestro corazón hay muchas semillas. Semillas que están ahí esperando para ser sembradas y germinadas, para poder abrirse y mostrarnos la magia y las potencialidades que tienen dentro, para crecer bajo nuestros cuidados para llegar a ser robustas manifestaciones llenas de vida… Pero, como las mujeres hemos estado relegadas por muchísimo tiempo a una maternidad “funcional” como hemos dicho antes, eso nunca nos dio tiempo para percibir esas semillas. Y si las hemos percibido, nunca hemos tenido el permiso para hacernos cargo de su siembra.

 

Como les contaba al principio de este artículo, soy una mujer que, hasta ahora, nunca he sentido el llamado de parir hijos biológicos, y eso hizo que nunca me piense como Madre. Pero nunca nadie me dijo que esas cosas que mi Corazón anhelaba eran también hijos, o podían serlo. La cuestión es que estas semillas dentro de mí iban en contra de lo que de mí se esperaba… Y tomarme el trabajo de ser madre de esas semillas era visto por muchos como una pérdida de tiempo, que podría aprovechar para sostener otro tipo de vida, sembrando otras cosas. Sólo que esas cosas no me hacían feliz, sólo dejaban tranquilos a los demás! Entonces, con el tiempo, entendí una gran y triste verdad: yo ya había sido madre, varias veces, y había dejado a mis hijos morir de hambre. No los cobijé, no los arrullé, no fui su guardiana, su cuidadora. Muchos tímidos brotes nacieron de mis tripas, tímidos pero llenos de ganas de vivir, y yo no los regué, no los alimenté, no los cuidé de las plagas… Tengo muchos hijos muertos.

 

Cuando me di cuenta de eso, me invadió una gran tristeza e impotencia. Me culpé también, por haberlos dejado morir para cumplir expectativas que ni siquiera eran mías, por haberme dejado convencer por los demás de que no eran esas semillas las que tenía que sembrar y cuidar, sino otras, que no eran mías, y que embellecían jardines ajenos… Creo que cualquier persona que alguna vez haya tenido un sueño, y que lo haya abandonado por seguir mandatos impuestos, puede llegar a entenderme… Entonces, lo primero que tuve que hacer, es un duelo. Un duelo por cada uno de esos hijos creativos muertos, un digno sepelio. Tuve que perdonarme y abrazarme. Yo no lo sabía…

 

Hasta que llegó Rito Espiral. Bueno, no fue tan simple así. Comencé a facilitar círculos de mujeres y el Universo me mostró que por ahí era el llamado del Camino. Meses después este hijo tuvo nombre… Rito Espiral es el primer hijo creativo que tuve con el cual me hice cargo de la maternidad. Creo que elegí ser madre por primera vez en mi vida: madre amorosa, y también madre guerrera. Lo vi nacer. Y vi cuánto crecía al darle mi amor, atención y alimento. Aún hoy lo veo… Lo vi salvarse de la muerte-olvido muchas veces, al defenderlo delante de creencias limitantes que me decían que no podía con él. Y tuve que madurar, saben? Porque como todo Rito de Pasaje, el cambio es hacia otro nivel de consciencia, hacia otra etapa de la vida. Y madurar fue necesario con todo este tema de la maternidad. Tanto así, que tuve que tomar la decisión de que mi viaje (al menos su primera gran etapa) debía concluir. Y volví a mi tierra natal, porque es aquí donde podía continuar generando las estructuras necesarias para que mi hijo pudiera seguir creciendo… Así son los ciclos, no?

 

Toda esta reflexión te la ofrezco para traerte estas preguntas: Qué estás haciendo con tus Sueños del Corazón? Sabías que ellos también son hijos? Los reconocés, sabés cuáles son y qué necesitan? Si tenés hijos biológicos, te permitís ser madre de tus hijos creativos también, o te olvidás de ellos? Estás generando las estructuras necesarias desde tu lado masculino, para que lo que tu lado femenino ansía y sueña se pueda manifestar? Qué creencias limitantes son las que te impiden regar esas semillas, y de dónde/de quiénes vienen?

 

Llamate a Silencio. Zambullí dentro de vos. Escucha a la voz ancestral de tu Intuición. Intentá sentir aquello que pulsa al ritmo de tu Corazón, más allá de que muchas veces te hayan dicho que no le prestes atención… Proyectate. Imagina que aquello se hace realidad. Pensá en como te sentirías si eso fuese así. Pensá que es lo que necesitarías hacer, lo que precisarías cambiar de vos, de tu rutina, de tu vida en general, para que aquello se haga realidad. Imaginate de acá a 10 años con esa realidad. Imaginate de acá a 20 años con esa realidad… Si después de imaginarte todo esto, estás feliz y te sentís entera, probablemente estemos hablando de un Sueño del Corazón que está esperando que lo escuches. Y todo lo que sale del Corazón siempre es correcto, no hay chance de fallar… Nuestro Útero es el espejo del Gran Vacío, en el que todo es creado. Y nuestro Útero puede gestar vida biológica, pero también vida creativa.

 

Vamos a permitirnos ser madres de nuestros hijos, de todos ellos… <3

 

/

 

A maternidade é um dos Ritos de Passagem femininos. Antes de continuar, então, quero te contar o que é um Rito de Passagem… Nas culturas antigas, eles marcavam as mudanaçs que acontecem do nascimento para a infância, ou da infância para a idade adulta, ou a passagem da vida física para o Mundo dos Espíritos… Também podem marcar uma iniciação nos mistérios que conduzem num nível mais elevado de consciência. Bom, nossos ancestrais tinham Ritos de Passagem tanto para homens como para mulheres, que funcionavam como portais para despedir uma etapa que já passou, como também para receber os dons e responsabilidades de uma nova etapa da vida. Os Ritos de Passagem femininos começam com a Menarquía ou primeira menstruação, continúam com cada sangue menstrual que desce desde o nosso Útero até a terra, cada vez que nos conectamos com as nossas águas através da lubrificação no acto sexual, quando as nossas águas vem durante a maternidade (leite materna, liquido amniótico), e finalmente, o nosso último Rito de Passagem é a menopausa, onde essas águas se recolhem no nosso corpo, nos nutrindo com toda essa sabedoría…

Diferente dos outros, o Rito de Passagem da Maternidade podemos decidir atravessar ou não, segundo seja o chamado que a gente sentir. Mas o fato do nosso corpo estar biológica e energéticamente preparado para atravessa-lo, já nos conecta com ele de forma direta. Um amigo bruxo tem me contado, que a história da Criação dentro da cultura guaraní fala do arquétipo do “Criador”, mas que, diferente de outras cosmogonías, essa história começa contando cómo aquele Criador também tem sido criado, tem surgido do “Vazío da Noite Escura”… Então, “o Vazío da Noite Escura” não é mais do que uma referência ao Feminino como Entidade, e é o único que não tem sido criado, que existe em sí mesmo e desde sempre. O Espelho mais sagrado e mais evidente deste Vazío, é o nosso Útero. Caverna silenciosa e húmida, onde existe vazío, e de repente, a partir de uma união cósmica de determinados elementos, existe algo… Não é isto mágico e maravilhoso?

Quem escreve é uma mulher que, até agora pelo menos, nunca sentiu o chamado de atravessar esse Rito de Passagem. E isso fez com que nunca tenha me pensado como Mãe. Isto nunca me trouxe um conflito interior, mas hoje entendo que tem me trazido profundos reveses… Tem nos ensinado que a única forma de ser mãe é parir filhos biológicos, parir pessoas! Nunca nos dizeram que as Criações são também filhos…

 

A Mulher e a maternidade

Como muit@s de vocês sabem, uma das formas em que me coloco ao Serviço é facilitando Círculos de Mulheres. Há mais de um ano, venho abrindo um projeto de trabalho chamado de Círculos Lunares Femininos, que consiste em quatro encontros, e o quarto e último é um círculo de Lua Cheia. Com a Lua Cheia trabalhamos o arquétipo feminino da Mãe, e geralmente acontecem coisas bem fortes para as mulheres que participam… Como em cada um dos quatro encontros, tem um momento de passar o Bastão que Fala, para que possamos honrar os sagrados pontos de vista de cada uma, para que cada uma possa compartilhar o que sentir em relação ao que está sendo trabalhado. Quando o Bastão chega nas minhas mãos nesses encontros de Lua Cheia, sempre falo o seguinte:

“É bem importante a gente se pensar através deste arquétipo. Nos spelhando na nossa mãe biológica, nos nossos filhos biológicos se temos, na forma de ser mãe que tal vez se repete no nosso linagem…

Primeiro, porque muitas vezes, a ferida com o nosso Feminino se espelha em Mamãe. Então reclamamos a Mamãe quando não é como a Mãe ideal que se constrói na nossa mente (que para cada uma de nós terá diferentes características e atributos…). Quero dizer, colocamos expectativas sobre Mamãe e a condenamos por não ter a ver com elas… Para começar a sanar o nosso feminino, isto tem que ser revistado. E assim começamos a descubrir que nós podemos ser a nossa própria mãe, e que o que Mamãe não me deu, eu posso me dar… Tal vez essa Mamãe está lá para nós lembrar aquilo que não nos estamos dando. Ao final das contas, a natureza feminina é receptiva: que é o que estou recebendo de mím mesma? Assim, pouco a pouco, podemos ir tirando as nossas expectativas das costas dessa mãe, que não es mais do que um ser humano. Assim posso ir lhe permitindo “ser” com toda a sua imperfeita humanidade, porque o que antes eu lhe exigía, agora sou eu que me dou.

E segundo, porque, se observamos a história, a mulher tem sido definida só através da maternidade, e isto trouxe consecuências bem tristes para as nossas ancestrais… Por muitos séculos, a mulher ficou confinada às tarefas de parir filhos e cuidar deles e da casa. Nunca perguntaram para as nossas avós se queríam ser mães, e se queríam ser mães de tantos filhos. Muitas foram abandonadas ou traídas pelos seus maridos se não podíam “lhes dar filhos”, uma descendência… Por muitos séculos, ter um útero para gestar pessoas foi uma “utilidade”. A Mulher era “útil” porque podía ter filhos. Eu me pergunto: E se não era assim? Se a mulher não quería ou não podía ter filhos… não era Mulher mais? Que é o que faz de nós Mulheres então? …”

Sanar a relação com a Mãe biológica e a história da maternidade na nossa linhagem feminino, então, pode nos levar a entender que o que nos define como mulheres vai muito além da capacidade “reproductora”. Esse é, com certeza, um Rito de Passagem feminino do mais mágico e incrível, mas cuidado com colocar o rótulo do “deve ser”. Tenho conhecido muitas mulheres que caem numa frustração e uma depressão por não poder ser mães de filhos biológicos, quando no fundo, isto vinha para elas desde o “deve ser” e não só de um forte anseio… Tenho conhecido muitas mulheres que foram mães de filhos biológicos sem realmente desejar aquilo, só pelo “deve ser”, pelo “assim são as coisas”… Mulheres, vale a pergunta, e vale a pena se perguntar em profundidade e sinceridade: ¿Quero ser mãe de filhos biológicos? Se a resposta é um sim é ótimo! Se a resposta é um não, también é! Temos um Útero no nosso ventre, um Centro de Poder que é espelho sagrado do Grande Vazío do qual todo nasce no Universo… Temos o poder de gestar e parir, filhos biológicos, e muitas outras coisas…

 

Filhos criativos

A realidade é que, como falamos ao principio, aquilo que é criado, é criado desde o principio Feminino, desde aquele Vazío que a gente falava… Claro que os homens também podem criar, não estamos falando de géneros, senão de principios, energías que estão dentro de homens e mulheres. Mas claramente, a mulher tem um acesso muito mais direto a esse poder porque, mais uma vez, o espelho mais sagrado e mais evidente deste Vazío, é o nosso Útero.

Se calamos o diálogo interno, se silenciamos para escutar que é o que o Silêncio tem para nos dizer… provavelmente vamos descubrir que no nosso coração existem muitas sementes. Sementes que estão lá esperando para ser semeadas e germinadas, para poder se abrir e nos mostrar a magia e as potencialidades que elas tem dentro, para crescer com os nossos cuidados para chegar a ser robustas manifestações cheias de vida… Mas, como as mulheres temos sido confinadas por muitíssimo tempo a uma maternidade “funcional” como temos dito antes, isso nunca nos deu tempo para perceber essas sementes. E se temos percebido sua existência, nunca tivemos a permissão para ser responsáveis da sua semeadura.

Como lhes contava ao principio deste artigo, sou uma mulher que, até agora, nunca sentiu o chamado de parir filhos biológicos, e isso fez com que nunca tenha me pensado como Mãe. Mas nunca ninguém me falou que essas coisas que meu Coração desejava eram também filhos, ou podíam ser. A questão é que essas sementes eram contra o que era esperado de mím… E ser mãe dessas sementes era para muitos como uma perda de tempo, que eu podería aproveitar para sustentar outro tipo de vida, semeando outras coisas. Só que essas coisas não me fazíam feliz, só deixavam tranquilos aos outros! Então, com o tempo, entendí uma grande e triste verdade: eu já tinha sido mãe, várias vezes, e tinha deixado meus filhos morrer de fome. Não os abriguei, não os arrulhei, não fui sua guardiã, sua cuidadora. Muitos tímidos brotos nasceram das minhas visceras, tímidos mas cheios de vontade de viver, e eu não os reguei, não os nutri, não os cuidei das pragas… Tenho muitos filhos mortos.

Quando eu percebi isso, me invadiu uma grande tristeza e impotência. Me culpei também, por te-los deixado morrer para cumprir expectativas que nem sequer eram minhas, por ter me deixado convencer pelos outros de que não eram essas sementes as que tinha que semear e cuidar, senão outras, que não eram minhas, e que embelezavam jardins alheios… Creio que qualquer pessoa que alguma vez tenha tido um sonho, e que tenha abandonado ele por crenças impostas, pode chegar a entender… Então, o primeiro que teve que fazer, é um luto. Um luto por cada um desses filhos criativos mortos, um digno funeral. Teve que me perdoar e me abraçar. Eu não sabía…

Até que chegou o Rito Espiral. Bom, não foi tão simples assim. Comecei facilitar círculos de mulheres e o Universo me mostrou que por aí era o chamado do Caminho. Meses depois esse filho teve nome… Rito Espiral é o primeiro filho criativo que teve com o qual me fiz responsável pela maternidade. Creio que escolhi ser mãe por primeira vez na minha vida: mãe amorosa, e também mãe guerreira. Eu vi ele nascer. E vi o quánto ele crescía ao eu lhe dar meu amor, atenção e alimento. Ainda hoje vejo isso tudo… Vi ele salvar-se da morte-esquecimento muitas vezes, ao defender ele diante de crenças limitantes que me diziam que não podía com ele. E eu teve que amadurecer, sabe? Porque como todo Rito de Passagem, a mudanaça é para outro nível de consciência, para outra etapa da vida. E amadurecer foi necessário com toda essa questão da maternidade. Tanto assim, que teve que tomar a decisão de fechar (pelo menos a primeira grande etapa da) minha viagem. E voltei na minha terra natal, porque é aquí onde eu podía continuar gerando as estruturas necessárias para que meu filho pudesse continuar crescendo… Assim são os ciclos, né?

Toda essa reflexão eu te ofereço para te trazer as seguintes perguntas: Que é o que você está fazendo com os seus Sonhos do Coração? Você sabía que eles também são filhos? Você os reconhece, sabe quais são e que necessitam? Se você tem filhos biológicos, se permite ser mãe dos seus filhos criativos também, ou você se esquece deles? Você está gerando as estruturas necessárias desde o seu lado masculino, para que o que seu lado feminino anseia e sonha possa se manifestar? Que crenças limitantes são as que te impedem regar essas sementes, e de ónde/de quem elas vem?

Fique em silêncio. Mergulhe dentro de você. Escute à voz ancestral da sua Intuição. Tente sentir aquilo que pulsa ao ritmo do seu Coração, além de ter ouvido muitas vezes que não tinha que dar atenção para isso… Se projete. Imagine que aquilo vira realidade. Pense em como você se sentiría se isso fosse assim. Pense que é o que você necessitaría fazer, o que precisaría mudar em você, na sua rotina, na sua vida em geral, para que aquilo vire realidade. Imagine você daqui a 10 anos com essa realidade. Imagine você daqui a 20 años com essa realidade… Se depois de imaginar isso tudo, você está feliz e se sente inteira, provavelmente estamos falando de um Sonho do Coração que está esperando você escutar. E todo aquilo que sai do Coração sempre está certo, não tem chance de falhar… Nosso Útero é el espelho do Grande Vazío, no qual todo é criado. E nosso Útero pode gestar vida biológica, mas também vida criativa.

 

Vamos nos permitir ser mães dos nossos filhos, de todos eles… <3

 

 

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Autora

Lorena Butrón
Mujer del Clan de la Palabra, viajera, artista, terapeuta holística, astróloga y facilitadora de círculos de mujeres. Mulher do Clã da Palavra, viajante, artista, terapeuta holística, astróloga e facilitadora de círculos de mulheres.
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