Astrologia Reflexion

Cuarto Creciente en Sagitario

[ MARTES 25|8 ] Cuarto Creciente en Sagitario: «La Búsqueda de Mí Misma»

Si cada Luna Nueva es una invitación a ponerle mirada abierta y consciente a nuestro camino, poniendo una intención, preparándose para sembrar, los Cuartos Crecientes nos piden sostener. Sostener la intención, regarla, hacerla crecer. El cómo, el por dónde, lo puede proponer la astrología lunar: ¿qué me narra esta vez un Cuarto creciente en Sagitario?

Leo dentro de una narrativa diferente…

Al haber tenido este año dos Lunas Nuevas en Cáncer consecutivas, todo el discurso lunar se ha «corrido», generando nuevos discursos. Básicamente, un ciclo lunar es un diálogo Luna-Sol, conformado por una conjunción (0°) en Luna Nueva, dos cuadraturas (90°) en Creciente y Menguante, y una oposición (180°) en Luna Llena. Por lo tanto, la astrología lunar está normalmente marcada por signos que encontramos a cada 90° en la rueda zodiacal. Esta geometría se ha corrido un poco, y como les digo, esto no significa que el cielo esté «deforme», sino que simplemente otros relatos y narrativas emergen… En esta lunación comenzada en Leo, en vez de tener un Cuarto Creciente en Escorpio (lo esperable) lo tenemos en Sagitario.

Leo, Sagitario y la identidad.

Dentro de los signos de Fuego, Aries nombra la palabra «YO» por primera vez. Leo nos cuenta que ese YO es lindo, grande, importante, centro de atención, brillante, especial, único. Y Sagitario nos invita a una búsqueda identitaria más profunda… «¿Quién soy realmente YO?», desde la profundidad filosófica más grande que me pueda imaginar.

Ocurre que la perspectiva del Yo que tenemos desde Leo viene de la vivencia infantil. No por nada vemos en el orden zodiacal «Cáncer (el hogar, la familia, mamá, las primeras dinámicas afectivas) – Leo». Leo nos abre la puerta de acceso hacia nuestro Brillo personal (lo que nos hace importantes, únicxs, especiales). Y esto es porque quien sabe brillar es El Niño/La Niña (ya que aún no ha sido interpeladx y moldeado por la cultura, entonces es pura pulsión expansiva). En este sentido, por un lado en Leo recuerdo que «brillo», ¡y esto es maravilloso! Pero también lo recuerdo desde el lugar del infante, cuyo narcisismo es indispensable para sobrevivir. Es decir, sólo yo y mi deseo somos importantes, en cuanto no sé aún como satisfacerlos por mis propios medios y algunos de ellos son de carácter vital.

Ahora, cuando crecemos, pronto comenzamos a entender las «reglas del juego» de la vida, y el narcisismo ya no hace falta como mecanismo de sobrevivencia. Sin embargo sabemos, que en mayor o menor medida, lo seguimos sosteniendo, sobre todo si de niñx no me sentí miradx lo suficiente, o de la manera que yo hubiera querido…

«Brillar»

Por lo tanto, «Brillar» a veces se vuelve una fachada a través de la cual sólo estoy pidiendo que me miren y que me validen, porque no puedo hacerlo por mí mismx… El infante lidia con su Brillo y su permiso o no para brillar dentro del contexto canceriano. Sagitario, por el contrario, aprovecha el impulso y la acción del Fuego para justamente, salir de ese contexto. Salir de lo conocido, donde otrxs decidían por mí el valor y la intensidad de mi Brillo (y otros menesteres identitarios). Y así, ir a averiguarlo yo, fuera de mi zona de confort, de mi área conocida. «En lo desconocido me conozco a mí mismx», dice el centauro arquero…

El dolor de ser Yo, y el miedo a lo desconocido…

Una Creciente en Sagitario, en este contexto lunar leonino, nos invita a despegar del ámbito de lo privado y lo íntimo del mundo arquetípico de la Madre, donde alguna vez se me validó a mi y a mi Brillo personal. Nos invita a trascender la necesidad de ser miradx para ser validadx. Porque la validación y el Brillo verdadero vendrán de la mano del arrojo, la valentía y el coraje de salir a buscar mis propias definiciones sobre mí mismx…

La cuadratura a un Sol en Virgo quizás nos muestre los miedos de soltar toda definición conocida, y nos diga que esa versión de nosotrxs mismxs que no brilla tanto como quisiéramos es más segura. Perfil bajo. «Mejor pájaro en mano que cien volando» nos dice Virgo… El trígono con Quirón en Aries nos deja en claro que hay que comprender el papel de los límites en esta ecuación. Por un lado, son los que posibilitan la identidad individual (¡arriba los límites y su sanidad!). Pero por otro lado me protegen de la exposición a la otredad. Pero por tanto, me impiden aprender a ser y estar en el mundo a través del afecto (de «lo que me afecta», me involucra, me atraviesa con posibilidad de transformarme)… A ese Quirón le duelen los límites rígidos tanto como los nulos… ¿Cómo hacerlos semi-permeables?

Por ahora, esta lunación arde en Fuego. Pero el relato sigue, y pronto veremos como el Agua y el Aire cambián el rumbo de esta historia de 28 días… Por ahora, la semilla leonina se riega con la búsqueda profunda y arrojada de sí…

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