Rito Espiral

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A veces los artículos en Rito Espiral son claramente reflexiones, de lo que veo, de lo que siento, de lo que creía y ya no creo más, de lo que vivo… Y sabiendo que tod@s somos Maestr@s y Espejos de tod@s, sé que seguramente esas reflexiones son espejo para much@s de ustedes, como las suyas podrían ser espejos para mi… Otras veces, escribo artículos con temas más específicos… Pero esta vez, tuve muchas ganas de escribir un divague! Un divague de esos en que mi mente se regocija cuando le permito volar sin ataduras (que en general es casi siempre!). Y así nació este artículo, donde dejo abierta la puerta para que ustedes sigan divagando, y donde los invito a divagar sobre lo que sientan también! Porque generalmente de esos momentos surgen las ideas más geniales que solemos tener…

 

“Tierra es mi cuerpo, Agua es mi sangre, Aire es mi aliento, Fuego es mi espíritu”

Muchas veces pienso en las personas y su relación con los Elementos de la naturaleza. En estos últimos años en que he hecho una inmersión cuántica en la astrología, me veo a mi misma y a los demás y me divierto observando cómo nos relacionamos con el Aire aquellos que somos de signos de Aire, y así los que son de signos de Tierra, de Agua, de Fuego… Y me divierto observando de qué forma las personas con signo en alguno de esos elementos, vienen a mostrarle cuestiones para aprender a otras personas de otros signos y otros Elementos, y visceversa… Algún signo de Aire viene a veces a enseñarle a algún signo de Tierra del desapego, algún signo de Tierra viene a mostrarle la perseverancia a algún signo de Fuego, algún signo de Fuego viene a ser Maestro de la iniciativa para algún signo de Agua, algún signo de Agua le muestra a algún signo de Aire como zambullirse en lo profundo y activar los registros de su cuerpo emocional… Todos somos Maestr@s y Espejos de todos, y es muy interesante ver cómo aparecen personas en nuestro Camino que vienen a mostrarnos las lecciones que nos falta aprender. Dentro de la Astrología esto se ve claramente, pero no es mi intención que este artículo se convierta en una clase de astrología, ni en la lectura de mi carta natal ni de la de nadie en particular (ok, voy a tener que aguantarme para no hacer eso…) . Simplemente sepamos que nuestra disposición planetaria natal puede darnos grandes indicadores del Elemento en el cual tenemos regencia y de los Elementos que pueden venir a ser grandes Maestros, porque nos muestran no que nos falta… La intención de este artículo es ir, divagando, más allá de la perspectiva astrológica, porque también hay otras cosas que nos pueden dar pistas del Elemento del cual podemos ser Avatares…

Si, lo que quiero decir aquí es que todos somos potenciales Avatares. Todos tenemos la potencial capacidad para desarrollar Maestría Personal en alguno de estos Elementos, y por lo tanto, probablemente también nos encontremos muchas veces frente a situaciones desafiantes, donde la sombra de nuestro Elemento de Poder (llamémoslo así a nuestro Elemento regente) venga a succionarnos (porque no olvidemos que el Universo entero es una simbiosis de Luz y Sombra)… Pero para que todo esto quede más claro (no olviden que me estoy permitiendo divagar a voluntad!) pensemos en las cosas que caracterizan a cada Elemento:

 

Fuego

La palabra clave es Impulso. Pensá en la Nada. Y de repente, de la Nada surge algo. Como la primera palabra que surge del Silencio, como el primer movimiento que surge de la quietud… Eso es el Fuego. Es un Elemento que nos habla, por un lado, de iniciativa. De llevar el estandarte de la acción, de ser el que abre el sendero para andar. El Fuego es el que comienza. Y que irónico, creo que también es el que termina, o al menos el que transmuta las cosas hacia otro estado. En ritual, es al Fuego que entregamos lo que debe ser desintegrado, soltado, transmutado…

Por otra parte, creo que el Fuego envuelve una energía joven, vigorosa, y al mismo tiempo es un anciano, tiene esa esencia ancestral de haber sido descubierto hace tantas y tantas Lunas atrás… En el chamanismo se le llama Abuelo, el Abuelo Fuego, es innegable que nos lleva a tiempos muy antiguos con sólo verlo… Y sin embargo, sus llamas tienen la fuerza de un joven guerrero…

Juventud y vejez, potencia y sabiduría, comienzos y finales... El Fuego puede tener tantos comportamientos como imaginemos. Está el Fuego que ilumina lo que tiene que ser observado, el Fuego que se enciende para recordar nuestra unión con el Fuego del Corazón del Universo, el Fuego que contiene las intenciones que elevamos con nuestros rezos, el Fuego que nos recuerda de nosotr@s mism@s como individuos, como unidades, como “Yoes”… Ya lo decía Galeano en su “Libro de los abrazos”, somos un mar de fueguitos:

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.

Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende”.

Un texto bien claro sobre cómo el Fuego representa el Yo. Y cada uno de los Yoes que existen, con sus particularidades que los hacen únicos…

El Fuego tiene que ver con la Guerra, y somos llamados a transformar esta palabra, que hemos cargado de sangre derramada inútilmente, en una Guerra Florida, en Guerra Sagrada… El Fuego nos recuerda de nuestro Poder Personal, y nos incita a brillar con luz propia en todo nuestro esplendor, en Belleza… El Fuego nos habla de triunfo, de haber atravesado el camino que nos conecta con nuestras sombras y heridas, y haber salido con luz en las manos y en el Corazón…

Y las sombras del Fuego…? Reconocer nuestro Yo no debería hacernos olvidar de que formamos parte de una tela de Relaciones con los Otros, ni de que estamos en un mundo de Espejos, en el que Vos y Yo somos la misma cosa… Es decir, el trabajo de afirmación del Yo en el mundo no debería caer en una postura egocéntrica y mezquina, sino todo lo contrario… Debería significar empoderamiento para colocarnos al servicio de la forma mas impecable y auténtica. Esta es una de las sombras con las que nos podemos encontrar cuando trabajamos con el Fuego como entidad, o cuando encarnamos esta entidad de forma innata.

Otro riesgo, es la urgencia. La Medicina del Fuego puede ser calma y constante, puede ser un fueguito chico que se alimente de sus propias brasas, economizando leña como fuente de energía… El Fuego no es necesariamente aquel fogón gigantesco que crece alocadamente devorando todo a su paso con sus llamas… Muchas personas que son avatares de este Elemento, sabiéndolo o no, encuentran en la urgencia su mayor enemigo o desafío. Y la urgencia quita Maestría Personal, quita capacidad de discernimiento, quita enfoque… Aquí, el Fuego encuentra en la Tierra una gran maestra, por ejemplo (pero de Ella hablaremos mas abajo).

Si sentís que podrías ser un Avatar de Fuego, podés preguntarte: Cómo está mi autoestima? Gusto de mi? Dudo de mí? Necesito o dejo que los demás me definan? Acepto lo que viene de afuera, de los Otros, como algo que puede sumar y enriquecerme? Sé cual es la diferencia entre autoestima y autoimportancia? Me permito brillar? Para poder encender mi luz, necesito apagar la luz de los demás? Me considero un(a) Guerrer@? Cómo es mi forma de luchar por lo que creo? Para “luchar”, necesito destruir? Y claro, podés observar como es tu relación con el Fuego como elemento en el mundo físico: Le tengo miedo al Fuego? Si intento hacer un fogón, cómo el Fuego me responde? Soy habilidos@ en eso, o me cuesta? Puedo escuchar al Fuego, saber cuándo necesita más o menos leña?

Tierra

Si el Fuego es el que comienza, la Tierra es la que nos enseña a continuar. Quizás no es tan buena en el impulso primario (que como vemos, es muy necesario; si él, nada sucedería), pero tiene una enorme capacidad para manifestar a través del tiempo lo que se ha comenzado. Porque la Tierra nos habla de procesos, de ciclos, de siembra, de espera y de cosecha. La Tierra nos habla de constancia, de perseverancia, del paso a paso. Nos habla de manifestación, cada vez que una semilla se abre y se convierte en una planta, con determinados colores, olores, que sirve de alimento a determinados animales, que contribuye para generar el aire que respiramos. Esa planta SUCEDE aquí, en este mundo físico, concreto, material. Y así, la Tierra nos enseña a SUCEDER, a darle forma, tamaño, peso, textura, color, olor a eso que vinimos a crear y manifestar. Quizás el Fuego sea la centella primal que “comience”, pero se necesitan de estructuras, de cimientos, y de espera y paciencia, para que las cosas “sucedan”, se manifiesten… Y la Tierra es una gran maestra de eso. Y así como una pequeña semilla puede convertirse en una gran planta, que nos da oxígeno, comida, sombra… la Tierra nos viene a conectar con la noción de Abundancia, y de merecimiento.

La Tierra también nos habla de que, aquí y ahora, por alguna razón, una parte de nuestra existencia está aquí en el plano material. Y por tanto, debe ser honrada. Debe ser honrado nuestro cuerpo físico, sus sensaciones, sus necesidades, sus deseos… La Tierra nos habla de nuestros 5 sentidos, los que nos conectan con este mundo. La Tierra es tacto. La Tierra es Placer. Aquel placer que much@s han aprendido a negar(se) porque “es malo”, porque “es pecado”, porque “no es prioridad” y una gran lista de etcéteras… Y no hablo sólo de sexo, sino también de permitirse hacer algo que amamos, de darnos tiempo para descansar, de estar con nosotr@s mism@s, de comer algo que nos gusta… Placer desde todos los ángulos y puntos de vista. Esto está a un paso del concepto del Merecimiento. Y si no nos sabemos merecedor@s, el Placer no se siente y la Abundancia no llega, porque la Abundancia no es “cuánto tengo”, es un estado existencial, es una forma de ser en el mundo. La Tierra no tiene ningún problema con el Merecimiento, porque justamente su tiempo es cíclico, y sabe que merece la Cosecha, porque sabe lo que ha sembrado

De la Madre Tierra venimos, y hacia Ella vamos… Irrespetarla es faltarnos el respeto a nosotr@s mism@s y a nuestros linajes, que caminaron aquí antes que nosotros. Las Raíces nos enseñan mucho de la Tierra también. No podemos saber hacia dónde vamos si no sabemos de dónde venimos, si no hacemos esa inmersión profunda en el caminar de las siete generaciones que nos precedieron… Las Raíces nos hablan de Ancestr@s, y nos hablan también de cimientos. Y aquí volvemos al SUCEDER del principio: lo que nos permite “suceder” son aquellas raíces que nos sostienen… Lo que podamos estructurar y construir, se debe a los cimientos que hemos colocado en nuestros pies…

“Lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado”

Creo que esta última frase del poema del argentino Francisco Luis Bernárdez trae consigo todas estas nociones de Tierra…

Y las sombras…? Bueno, varias sombras trae la Tierra para trabajar, para quienes quieran ser avatares de este Elemento… Pero creo que todas ellas nacen de una sola palabra: Apego. La Tierra nos enseña a honrar nuestra existencia física y material. A saber que merecemos, a conectar con la Abundancia. Pero si me apego a lo que he cosechado (por miedo a perder, a quedarme “sin”), nunca volveré a sembrar. E irónicamente, la cosecha se acabará algún día… Justamente, lo que nos conecta con la Abundancia a través del tiempo, es el Soltar. Dar, donar, dejar ir, compartir… No desesperada e inconscientemente, claro, sino con mirada crítica y sincera.

Pero no hablamos sólo de apego a lo material. También hablamos del apego a creencias, a patrones de comportamiento, a visiones de mundo, a situaciones que ya caducaron pero no soltamos porque tenemos miedo a “perder”… No soltamos, nos aferramos, y practicamos la constancia y la perseverancia (dos características muy sabias que la Tierra enseña) donde ya no hay suelo fértil… Y la constancia y la perseverancia se convierten en terquedad: sombra! A la Tierra por lo general le cuesta soltar… Aunque la Tierra como entidad nos enseñe otra cosa: de nada sirve retener el fruto maduro en la rama porque se pudre. El fruto nació para ser cosechado, comido y disfrutado, o bien para volver a la Tierra y transformarse en abono para que puedan nacer… nuevos frutos. Las Raíces dan sostén, pero también nos pueden amarrar a un lugar fijo, sin permitirnos caminar para mirar lo mismo, desde otra perspectiva… El límite entre una cosa y la otra, entre raíces que cimientan y raíces que atan, entre constancia y terquedad, es fino, y aquella persona que aspire a ser avatar de Tierra deberá desarrollar Maestría Personal en este sentido…

Por otro lado, como decíamos antes, por alguna razón estamos aquí en este mundo de materia. Entonces, nos toca honrar la materia que somos, porque sabemos que la materia que somos es espejo de lo más Divino, por tanto, es lo más Divino en sí mismo… Muchas personas que transitan un camino de autoconocimiento, sea por medio de las disciplinas y los conocimientos que sea, se niegan a la materia (como si eso fuera posible…), porque inconscientemente, continúan manteniendo una visión basada en la dualidad. “Materia es lo contrario de Energía; Cuerpo es lo contrario de Espíritu; Yo soy un ser espiritual, entonces niego mi existencia material”. Resumidamente, esta sería la lógica. Pero creo que cuando intentamos por un momento disolver las dualidades en nuestra mente, nos damos cuenta que Materia y Energía es la misma cosa… Y que la única forma de alcanzar una existencia espiritual plena, es justamente honrar esta casa de barro que somos aquí y ahora… La otra cara de esta moneda es, claramente, colocar toda la importancia en el plano material. Olvidarnos de que, en realidad, somos Consciencia. De que no nos llevaremos nada de aquí en el viaje. Esto, junto a la dificultad para soltar, llenan de mezquindad y avaricia a estos potenciales avatares, si no trabajan su sombra…

En definitiva, no se trata ni de negar nuestra existencia material ni de aferrarnos a ella… Buscar el equilibrio entre estas dos cosas será la ardua tarea de los avatares de Tierra… Si sentís que esta es tu misión, podés preguntarte: Honro mi cuerpo físico? Me permito el placer? Me permito generar las estructuras necesarias para que esas situaciones de placer puedan suceder (dinero, tiempo, etc)? Qué relación tengo con mi existencia material? Existir en la materia me ata, me limita? O siento que es una posibilidad de expresión de lo mejor de mí? Mi visión del mundo es de Abundancia o de Escasez? Tengo miedo de que las cosas “me falten”? Que relación tengo con la Tierra como Elemento en el mundo físico? La contamino? Separo la basura orgánica de la reciclable? Hice alguna vez una compostera? Planté alguna vez una semilla o una muda de una planta? Cómo me fue con eso? Creo que tengo “mano para las plantas”? De dónde viene esa creencia?

Aire

Bueno, a mi juego me llamaron… Aquí les escribe una Buscadora en formación constante para intentar ser un Avatar de Aire. Es el Elemento que me rige, no sólo desde la astrología (Sol y Luna en Géminis, ascendente en Libra… Ups! Prometí que no iba a meterme con la astrología!), sino que me doy cuenta de cuántas veces busqué conectarme con el Aire sin preguntarme todas estas cosas… Estaba, sin saberlo, buscando a mi Maestro… <3

El Aire tiene regencia sobre nuestro cuerpo mental. Ideas, pensamientos, palabras… Verbo. Y lo que hago Verbo, lo hago Carne. Lo creo (ambos, “creo” de creer, y “creo” de crear). El cuerpo mental es un poderoso agente de manifestación de realidades. Puede curar o provocar enfermedades, puede crear mundos, realidades… Oigo mucho por ahí que “La Mente miente”. E infelizmente esta frase viene de una lectura de la realidad totalmente reduccionista y simplista, y nos aleja de un instrumento de manifestación muy poderoso con el que contamos. La Mente no miente, si está al servicio del Corazón. Cuando la Mente está al servicio del sistema en que estamos inmersos, que genera Miedo, crítica, juicio, separación, la Mente empieza a mentir (y esto es algo que tiene que ser observado y reaprendido, porque la Mente es programada por los procesos de socialización para responder a ese sistema…).

El Aire vuela, es peregrino. Es el Elemento que nos habla de desapego. Pero no de desapego que viene del “nomeimporta”, sino del desapego que viene del verdadero Amor. No es que para amar tengamos que irnos de al lado de aquello que amamos. Pero sí que no necesitamos aferrarnos a eso para amarlo. Si el Camino nos lleva por otro lado, podemos irnos y aún así continuar amando. Eso es Verdad… es Amor más allá de la cercanía o la distancia, más allá de las circunstancias…

Como el Aire es peregrino, está siempre en movimiento. Y esto lo coloca en posición de poder ver una cosa desde todas las perspectivas posibles. Puede ser un gran Maestro de la flexibilidad, de la comprensión amorosa, para combatir la rigidez de pensamiento y de acción, para proponer alternativas a la terquedad, a la visión estática… Antes de salir a viajar, entrené en circo por 4 años. Hacía trapecio, una disciplina de acrobacia aérea. Los primeros años, suspendía el entrenamiento desde diciembre hasta marzo, durante las vacaciones de verano. Cuando volvía a entrenar, no sólo tenía que activar la memoria corporal para “recordar” cómo hacer tal o cual fuerza en sincronía con tal o cual movimiento… sino que también tenía que “recordar” cómo se percibía el mundo desde esa perspectiva, desde lo alto… Solía tomarme el primer mes para ganar fuerza muscular, y para sentarme en la barra del trapecio casi que sólo a observar. Observar el suelo más lejos, el techo más cerca, las personas allá abajo mas chiquitas… Y luego de algunos entrenamientos así, ya me sentía lista para confiar en mi fuerza y mi técnica. Esta primera parte era super importante para mí. El hecho de colocarme en un lugar que me obligue a ver las cosas de forma diferente… A veces, no es necesario subirse a un trapecio para que esto nos dé miedo, y hasta vértigo! Por eso, el Aire es un gran Maestro en estos menesteres…

Como el Aire vuela, el Aire viaja por cualquier lugar. Se mueve, y no tiene una ruta trazada por nadie más que por él mismo. Por eso el Aire tiene la capacidad de llevar y traer, es Mensajero, es un puente entre mundos. Es el comunicador por excelencia. Aquí volvemos al cuerpo mental, más precisamente a la Palabra. Esta es otra característica esencial del Aire, la cual lo coloca en un importante lugar con respecto a la Verdad Personal. Qué construiremos (o destruiremos) con nuestra Palabra? La Verdad de quién honraremos y sostendremos?

“Lo que crees, creas”

El Aire teje puentes invisibles, simbólicos. Estructura la realidad desde lo mental y eso se refleja en lo físico. O sea, crea. Cuáles son sus sombras, entonces…? Bueno, hay muchos desafíos para quien quiera postularse como potencial avatar de Aire. El primero viene desde afuera, desde la mente al servicio del sistema que nos programa para crear realidades que no son las que deseamos. Y al ser Aire, la mente es volátil. Es algo imposible de tomar entre las manos y aprisionar en un lugar… “La Mente que miente” es un riesgo constante en el mundo en el que vivimos aquí y ahora, y la única arma de guerra del avatar de Aire es la Oración y la Vigilia constantes. De eso depende su Maestría Personal, de observarse y acecharse constantemente.

Otro de los riesgos parece un tanto irónico. El cuerpo mental o intelectual es capaz de crear realidades. Así de poderosos somos… Pero para eso, debemos conocer realmente el Poder de nuestras ideas y pensamientos cuando son afirmados y dirigidos con consciencia. Debemos saber que realmente un pensamiento poderoso es capaz de cambiar la estructura molecular de algo! Quiero decir, el pensamiento realmente se vuelve manifestación, cuando se convierte en Intento. Sino, corremos el riesgo de quedarnos en el divague mental eterno y nunca llegar con eso a la realidad concreta, pensando “tal vez es así”, o “tal vez fue por este motivo”, o cosas del estilo. El divague mental es un riesgo de no aprovechar las potencialidades creativas del pensamiento. Si el pensamiento no se intenta o no se afirma o no se lleva a la acción concreta, el viaje puede no tener fin ni objetivo alguno… Aquí, el impulso de la acción del Fuego, o la manifestación física de la Tierra pueden ser grandes Maestros…

Otro de los riesgos de estos potenciales avatares es olvidarse de su cuerpo emocional en pos de la intelectualización de la realidad. Permitirse la humana imperfección, o escuchar la voz de la Intuición, de nuestro instinto más primal, es un lujo que el intelecto a veces no se permite. Y el individuo se niega a sí mismo, quedando atrapado en la abstracción, en una visión irreal de sí… Aquí es el Agua quien puede darle al Aire grandes lecciones (pero de Ella hablaremos más abajo)

Si creés que tu Elemento de Poder puede ser el Aire, podés preguntarte: Sé del Poder de mi mente? Puedo separar la voz de mi mente de la voz de la Mente que miente? Qué realidades estoy creando con mis pensamientos? Mi Mente está al servicio de mi Corazón? Cómo uso mis Palabras: como Medicina, o como Veneno? Me permito la flexibilidad de percepción, aunque todos los puntos de vista incluyan, obviamente, los puntos de vista que son diferentes al mío? Cuánto me cuesta desapegar de personas y situaciones que, en el fondo, sé que ya son caducas? Qué hago con mi Verdad Personal: la defiendo, la honro, la impongo, la acallo…?

Agua

Cuando hablamos de Agua, hablamos de la experiencia emocional delante del impulso primal del Fuego, de la manifestación física de la Tierra, y de la expresión de ambos a cargo del Aire. “Qué siento con todo aquello que pasó? O quizás, “Qué me pasó emocionalmente, que dió origen a todo aquello?” La huella emocional que dió origen al Impulso y a todo lo que vino después, o bien la  huella que quedó luego del Impulso y de todo lo que vino después… eso es el Agua.

El Agua siempre nos habla de una inmersión, de algo profundo. Allá abajo hay informaciones que será importante recoger. Por empezar, recordemos que nuestra primera casa fue de Agua, en la panza de mamá… Hay en el Agua algo que nos habla de misterios, de lo que está oculto en las profundidades, de lo que no se ve. Hay una realidad (que a veces parece insondable) escondida en el Agua, como si fuera una ostra y su perla en el fondo del océano, o tal vez algún tesoro pirata… El Agua, como verán, tiene una relación directa con el mundo del Inconsciente. Los avatares de Agua tendrán que tener alma de buzo!!!

Palabra clave: Fluir. Si hay algo que el Agua enseña es a fluir eternamente. Por más piedras que haya en el río, por más sinuoso que sea el recorrido, aunque sea de a gotas, el Agua busca la forma de continuar fluyendo… No hay rectas, sólo curvas. No hay comienzos ni finales, sólo movimiento continuo…

El Agua nos habla de los primeros registros emocionales, de cuando ni siquiera teníamos conciencia de nuestra existencia física… Nos habla del movimiento curvo y constante de ser mecidos por los brazos de mamá, nos cuenta del vaivén en el líquido amniótico de su panza, nos cuenta del alimento que salía de sus pechos… El Agua también nos habla de todo lo que colocamos en el baúl del Inconsciente, pero que, queramos o no, forma parte de nosotr@s y con una influencia fuertísima sobre nuestro accionar y sentir… aquello que nos toca reconocer y abrazar para sabernos enteros. Este es justamente el Poder del Agua. Nos conecta con lo que está oculto, pero que está ahí con una presencia imponente. No lo vemos directamente, lo vemos a partir de lo que genera en el mundo consciente. Como si viéramos el barco moverse sin ver la ola que lo mece…

El Agua es un Elemento que no tiene forma concreta, pero que puede tomar todas las formas posibles… Por eso el Agua nos habla de nuestros Sueños, nuestros anhelos más profundos, aquellos que pulsan desde nuestro Corazón para ser concretados, para ver la luz… Aquí también radica un gran Poder del Agua… No sólo a nivel individual, sino también colectivo: la manifestación de nuestros Sueños del Corazón depende de nuestra capacidad de escuchar el Agua, de aprender de Ella… de reconocer nuestras Aguas… Nuestro emocional, que no es lineal como a veces quisiéramos, sino que es sinuoso como un río, orgánico como las olas del mar… Aceptar esto y aprender a conectarse con esto, en un sistema que nos exige una vivencia lineal de la realidad, no es tarea fácil, y los potenciales avatares de Agua tienen mucho para hacer en este sentido…

Como vemos, hay muchas formas de conexión con este Elemento. Hay aguas que vienen a amalgamar, hay Aguas que vienen a disolver. Hay Aguas que vienen a limpiar y purificar, y hay aquellas que nos llevan a las profundidades más profundas y oscuras… porque eso también es necesario. Hay Aguas cristalinas y Aguas que guardan misterios…

El Agua guarda una gran relación con lo que somos, nuestro cuerpo está compuesto de casi 80% de agua… Esto es así para hombres y mujeres, pero se dice que las mujeres somos “un poquito más de Agua que los hombres”, por nuestros Misterios o Ritos de Pasaje. Los Ritos de Pasaje femeninos están regido por el Elemento Agua, y por eso es una entidad que nos toca de cerca y que, aunque no sea nuestro Elemento de Poder, debemos conocer y abrazar como un gran gesto de auto(re)conocimiento. La Abuela Luna, astro regente de este Elemento, marca nuestro caminar femenino aqui en la Tierra y puede ser una gran Maestra para los potenciales avatares de este Elemento… Conectarse con el Agua como entidad y con todas estas características nos conecta con nuestro Yin, con nuestra parte femenina, con el Servicio que soñamos ofrecer al mundo…

Soy la mujer que mira hacia adentro.

Soy la mujer que mira debajo del agua.

Soy la nadadora sagrada

porque puedo nadar en lo grandioso.

Soy la mujer luna.”

Estas palabras fueron parte de una canalización de Maria Sabina, curandera mazateca conocedora de la fuerza de los Hongos profesores… Creo que la simple imagen verbal, “Soy la mujer que mira debajo del agua” trae a la piel una explicación visceral de lo que el Agua es como entidad…

El Agua está íntimamente ligada al arquetipo del Maestro. Cuáles son sus sombras entonces…? Bueno, por empezar debemos decir que el Agua, al igual que la Tierra, también encuentra en el Apego un gran desafío. Es como si el arquetipo de La Mujer Fatal estuviera ahí en las profundidades, deseosa de enredarnos entre sus brazos y llevarnos con ella… El Agua puede correr, calma o caudalosa, pero siempre tiene una parte profunda que precisa de alimento, y en donde el tiempo-espacio es bien diferente de lo que conocemos aquí en la superficie… Esa capacidad de contacto con la Sombra puede ser la garra que lleve a los potenciales avatares de este Elemento a aquellas profundidades, sin poder volver…

Otro riesgo es el no poder manifestar. El Agua nos enseña a Fluir eternamente, esa es una gran lección para la Tierra; nos conecta con el sentir, algo que para el Aire es importante aprender, nos enseña de profundidad, que para el Fuego es una gran lección… Pero que pasa cuando algo fluye eternamente y no se detiene para suceder de una forma concreta? Suceder de todas las formas posibles, en cierta forma, es no suceder. Si nuestros Sueños del Corazón no toman una forma concreta en algún momento, simplemente se pierden en ríos de fantasía e irrealidad… En definitiva, los grandes poderes del Agua son también sus grandes enemigos o desafíos…

Si este es tu Elemento de Poder, podés preguntarte: Me permito fluir? Permito a la Vida fluir a través de mí? Que me pasa con el sentir? Reprimo mis sentimientos o los dejo ser? Me permito el contacto con la Sombra, con lo oculto, con el Misterio? Puedo hacer esa inmersión para después traer de allí lo que necesito y manifestar aquí y ahora, o me pierdo en las profundidades? Sé diferenciar entre Sueños y fantasías? Permito colocar estructuras a “mis Aguas”, o siento que las estructuras me limitan? Si sos mujer, cómo has atravesado y atraviesas tus Ritos de Pasaje? Cuál es tu relación con tus aguas menstruales, con tu Luna? La sembrás o la tirás a la basura? 

He llegado al final de este artículo casi sin hablar de astrología! Era mi mayor desafío! Creo que las preguntas al final del texto sobre cada Elemento pueden darte una pequeña guía para pensarte y observarte… Pero no es la idea desestimar ni negar a los demás, por el contrario, si tenemos capacidades y conexiones innatas o fluidas con alguno de estos Elementos, la idea es desarrollar estos poderes con Maestría Personal, y también observar como seguramente los avatares de otros Elementos llegarán a nuestro Camino para mostrarnos aquello que nos falta… El llamado es a reconocer en el Otro el Gran Maestro y Espejo que es para nosotr@s!

Y, la invitación final que me gustaría hacerles es: Permítanse divagar! Espero que este divague mío haya aportado en sus trabajos de autobservación… Seamos los Avatares que hemos venido a ser!

 

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As vezes os artigos no Rito Espiral são claramente reflexõees, do que vejo, do que sinto, do que pensava e já não penso mais, do que vivo… E sabendo que tod@s somos Mestr@s e Espelhos de tod@s, sei que com certeza essas reflexões são espelho para muit@s de vocês, como as suas poderíam ser espelhos para mim… Outras vezes, escrevo artigos com temas mais específicos… Mas desta vez, teve muita vontade de escrever um divague! Um divague desses em que minha mente se regozija quando lhe permito voar sem amarras (que em geral é quase sempre!). E assim nasceu esse artigo, onde deixo aberta a porta para que vocês possam continuar divagando, e pelo qual os convido a divagar sobre aquilo que vocês sentirem também! Porque geralmente desses momentos surgem as idéias mais geniais que temos…

“Terra é meu corpo, Água é meu sangue, Ar é meu hálito, Fogo é meu espirito”

Muitas vezces penso nas pessoas e a sua relação com os Elementos da natureza. Nestes últimos anos em que tenho feito uma imersão quântica na astrología, me vejo e vejo os outros e me divirto observando cómo a gente se relaciona com o Ar aqueles que somos de signos de Ar, e assim os que são de signos de Terra, de Água, de Fogo… E me divirto observando de qué forma as pessoas com signo de algum desses Elementos, vem mostrar questões para aprender para outras pessoas de outros signos de outros Elementos, e visceversa… Algum signo de Ar vem as vezes ensinar para algum signo de Terra do desapego, algum signo de Terra vem mostrar perseverância para algum signo de Fogo, algum signo de Fogo vem ser Mestre da iniciativa para algum signo de Água, algum signo de Água mostra para algum signo de Ar como mergulhar no profundo e activar os registros do seu corpo emocional… Todos somos Mestr@s e Espelhos de todos, e é muito interessante ver cómo aparecem pessoas no nosso Caminho que vem nos mostrar as lições que nos falta aprender. Dentro da Astrología da para ver isto claramente, mas não é minha intenção que esse artigo vire uma aula de astrología, nem na leitura do meu mapa astral nem de ninguem em particular (ok, vou ter que aguantar para não fazer isso…) . Simplesmente vamos saber que nossa disposição planetária natal pode nos dar grandes indicadores do Elemento no qual temos regência, e dos Elementos que podem vir a ser grandes Mestres, porque nos mostram aquilo que nos falta… A intenção deste artigo é ir, divagando, além da perspectiva astrológica, porque também tem outras coisas que podem nos dar dicas do Elemento do qual podemos ser Avatares…

Sim, o que eu quero dizer aquí é que todos somos potenciais Avatares. Todos temos a potencial capacidade para desenvolver Mestría Pessoal em algum destes Elementos, e por tanto, provavelmente também nos encontremos muitas vezes diante de situações desafiantes, onde a sombra do nosso Elemento de Poder (vamos chamar assim ao nosso Elemento regente) venha nos sugar (porque não devemos esquecer que o Universo inteiro é uma simbiosis de Luz e Sombra)… Mas para que todo isto fique mais claro (não esqueçam que estou me permitindo divagar a vontade!) vamos pensar nas coisas que caracterizam a cada Elemento:

 

Fogo

A palavra chave é Impulso. Pensa na Nada. E de repente, da Nada surge algo. Como a primeira palavra que surge do Silêncio, como o primeiro movimento que surge da quietude… Isso é o Fogo. É um Elemento que nos fala, por um lado, de iniciativa. De levar o estandarte da ação, de ser aquele que abre a trilha para andar. O Fogo é aquele que começa. E que irónico, creio que também é aquele que acaba, ou pelo menos aquele que transmuta as coisas até outro estado. Em ritual, é ao Fogo que entregamos o que deve ser desintegrado, soltado, transmutado…

Por outro lado, creio que o Fogo envolve uma energía jóvem, vigorosa, e ao mesmo tempo é um ancião, tem essa essência ancestral de ter sido descuberto há tantas e tantas Luas atrás… No xamanismo chamamos ele de Avô, o Avô Fogo, é innegável que nos leva até tempos muito antigos só de olhar para ele… Porém, suas chamas tem a força de um jóvem guerreiro…

Juventude e velhice, potência e sabedoría, começos e finais... O Fogo pode ter tantos comportamentos como possamos imaginar. Tem o Fogo que ilumina aquilo que tem que ser observado, o Fogo que se ascende para lembrar nossa união com o Fogo do Coração do Universo, o Fogo que contém as intenções que elevamos com os nossos rezos, o Fogo que nos lembra de nós mesm@s como individuos, como unidades, como “Eus”… Já dizía Galeano em seu “Livro dos abraços”, somos um mar de foguinhos:

“Um hómem do povo de Neguá, na beira da Colombia, conseguiu subir ao alto cêu.

Ao voltar contou. Disse que tinha contemplado desde lá de cima, a vida humana.

E disse que somos um mar de foguinhos.

-O mundo é isso -revelou- um monte de gente, um mar de foguinhos.

Cada pessoa brilha com luz própria entre todas as outras.

Não tem dois fogos iguais. Tem fogos grandes e fogos pequenos e fogos de todas as cores. Tem pessoas de fogo tranquilo, que nem se ligam do vento, e pessoas de fogo louco que preenchem o ar de faíscas. Alguns fogos, fogos bobos, não iluminam nem queimam; mas outros queimam a vida com tanta paixão que você não pode olhar para eles sem pestanejar, e quem chega perto, se ascende”.

Um texto bem claro sobre cómo o Fogo representa o Eu. E cada um dos Eus que existem, com as suas particularidades que os fazem únicos…

O Fogo tem a ver com a Guerra, e somos chamados a transformar essa palavra, que temos carregado de sangue derramada inútilmente, numa Guerra Florida, numa Guerra Sagrada… O Fogo nos lembra do nosso Poder Pessoal, e nos convida a brilhar com luz própria em todo o nosso esplendor, em Beleza… O Fogo nos fala de triunfo, de ter atravessado o caminho que nos conecta com as nossas sombras e feridas, e ter saido com luz nas mãos e no Coração…

E as sombras do Fogo…? Reconhecer nosso Eu não devería nos fazer esquecer de que fazemos parte de uma teia de Relaçõnes com os Outros, nem de que estamos num mundo de Espelhos, no qual Você e Eu somos a mesma coisa… Quero dizer, o trabalho de afirmação do Eu no mundo não devería cair numa postura egocêntrica e mesquina, senão pelo contrário… Devería significar empoderamento para nos colocar ao serviço da forma mais impecável e auténtica. Essa é uma das sombras com as que podemos nos encontrar quando trabalhamos com o Fogo como entidade, ou quando encarnamos essa entidade de forma inata. Outro risco, é a urgência. A Medicina do Fogo pode ser calma e constante, pode ser um foguinho pequeno que se alimenta das suas próprias brasas, economizando lenha como fonte de energía… O Fogo não é necessáriamente aquela fogueira gigante que cresce loucamente devorando todo no seu paso… Muitas personas que são avatares deste Elemento, sabendo disso ou não, encontram na urgência seu maior inimigo ou desafío. E a urgência tira Mestría Pessoal, tira capacidade de discernimento, tira o foco… Aquí o Fogo acha na Terra uma grande mestra, por exemplo (mas Dela falaremos mais embaixo).

Se você sentir que podería ser um Avatar do Fogo, pode se perguntar: Cómo está minha autoestima? Gosto de mim? Dudo de mim? Necessito ou deixo que os outros me definam? Aceito aquilo que vem de fora, dos Outros, como algo que pode acrescentar e me enriquecer? Sei qual é a diferência entre autoestima e autoimportância? Me permito brilhar? Para poder ascender minha luz, necessito matar a luz dos outros? Sou um(a) Guerreir@? Como é minha forma de lutar por aquilo que creio? Para “lutar”, necessito destruir? E claro, você pode observar como é a sua relação com o Fogo como elemento no mundo físico: Tenho medo do Fogo? Se eu tentar fazer uma fogueira, como o Fogo me responde? Sou habilidos@ nisso, o acho dificil? Posso escutar o Fogo, saber quando necessita mais ou menos lenha?

Tierra

Se o Fogo é aquele que começa, a Terra es aquela que nos ensina a continuar. Tal vez não seja tão boa no impulso primal (que como vemos, é muito necessário; sem ele, nada acontecería), mas tem uma grande capacidade para manifestar através do tempo aquilo que tem começado. Porque a Terra nos fala de processos, de ciclos, de semeadura, de espera e de colheita. A Terra nos fala de constância, de perseverância, do paso a paso. Nos fala de manifestação, cada vez que uma semente abre e vira uma planta, com determinadas cores, aromas, que serve de alimento para determinados animais, que contribui para gerar o ar que respiramos. Essa planta ACONTECE aquí, neste mundo físico, concreto, material. E assim, a Terra nos ensin a ACONTECER, a dar forma, tamanho, peso, textura, cor, aroma a isso que viemos criar e manifestar. Tal vez o Fogo seja a centelha primal que “começa”, mas são necessárias estruturas, fundamentos, e de espera e paciência, para que as coisas “aconteçam”, se manifestem… E a Terra é uma grande mestra disso. E assim como uma pequena semente pode virar uma grande planta, que da oxigênio, comida, sombra… a Terra vem nos conectar com a noção de Abundância, e de merecimento.

A Terra também nos conta que, aquí e agora, por alguma razão, uma parte da nossa existência está aquí no plano material. E por tanto, deve ser honrada. Deve ser honrado nosso corpo físico, suas sensações, suas necessidades, seus desejos… A Terra nos fala dos nossos 5 sentidos, os que nos conectam com este mundo. A Terra é tato. A Terra es Prazer. Aquele prazer que muit@s tem aprendido a negar(se) porque “é mau”, porque “é pecado”, porque “não é prioridade” e uma grande lista de etcéteras… E não falo só de sexo, senão também de se permitir fazer algo que amamos, de dar tempo para nós para descansar, de estar con nós mesm@s, de comer algo que gostamos… Prazer desde todos os ángulos e pontos de vista. Isto está a um paso do conceito de Merecimento. E se não nos consideramos merecedor@s, não da para sentir o Prazer e a Abundância não chega, porque a Abundância não é “quanto eu tenho”, é um estado existencial, é uma forma de ser no mundo. A Terra não tem problema nenhum com o Merecimento, porque justamente seu tempo é cíclico, e sabe que merece a Colheita, porque sabe aquilo que tem semeado

Da Mãe Terra viemos, e até Ela vamos… Disrespeitar-la é disrespeitar nós mesm@s e disrespeitar as nossas linhagens, que caminharam aquí antes que nós. As Raízes nos ensinam muito da Terra também. Não podemos saber para onde vamos se não sabemos de onde viemos, se não fazemos essa imersão profunda no caminhar das sete gerações que nos precederam… As Raízes nos falam dos Ancestrais, e nos falam também de fundamentos. E aquí voltamos ao ACONTECER do principio: o que nos permite “acontecer” são aquelas raízes que nos sustentam… O que podemos estruturar e construir, é pelos fundamentos que temos colocado nos nossos pés…

“O que a árvore tem de florido
vive do que tem enterrado”

Acho que essa última frase do poema do argentino Francisco Luis Bernárdez traz todas essas noções de Terra…

E as sombras…? Bom, a Terra traz várias sombras para trabalhar, para quem quera ser avatar deste Elemento… Mas acho que todas elas nascen de uma palavra só: Apego. A Terra nos ensina a honrar nossa existência física e material. A saber que merecemos, a conectar com a Abundância. Mas se eu me apego ao que tenho colheitado (por medo a perder, a ficar”sem”), nunca semearei novamente. E irónicamente, a colheita acabará algum día… Justamente, o que nos conecta com a Abundância através do tempo, é o Soltar. Dar, doar, deixar ir, compartilhar… Não desesperada e inconscientemente, é claro, senão com olhar crítico e sincero.

Mas não estamos falando só de apego ao material. Também falamos do apego à crenças, à padrões de comportamento, à visões do mundo, à situações que já caducaram mas não soltamos porque temos medo de “perder”… Não soltamos, nos apegamos, e praticamos a constância e a perseverância (duas características muito sábias que a Terra ensina) onde já não tem solo fértil… E a constância e a perseverância viram teimosía: sombra! A Terra pelo geral acha difícil soltar… Embora a Terra como entidade nos ensina outra coisa: de nada serve segurar o fruto maduro no galho porque apodrece. O fruto nasceu para ser colheitado, comido e curtido, ou bem para voltar à Terra e virar composto para que possam nascer… novos frutos. As Raízes dão sustento, mas também podem nos amarrar num lugar fixo, sem nos permitir caminhar para observar o mesmo, desde outra perspectiva… O limite entre uma coisa e a outra, entre raízes que fundamentam e raízes que amarram, entre constância e teimosía, é sutil, e aquela pessoa que quera ser avatar de Terra deverá desenvolver Mestría Pessoal neste sentido…

Por outro lado, como dizíamos antes, por algum motivo estamos aquí neste mundo de matéria. Então, devemos honrar a matéria que somos, porque sabemos que a matéria que somos é espelho do mais Divino, por tanto, é o mais Divino em sí mesmo… Muitas pessoas que transitam um caminho de autoconhecimento, seja por médios das disciplinas e os conhecimentos que seja, experimentam uma negação à matéria (como se isso fosse possível…), porque inconscientemente, continuam sustentando uma visão baseada na dualidade. “Matéria é o contrário de Energía; Corpo é o contrário de Espírito; Eu sou um ser espiritual, então nego a minha existência material”. Resumidamente, essa sería a lógica. Mas acho que quando intentamos por um momento dissolver as dualidades na nossa mente, percebemos que Matéria e Energía é a mesma coisa… E que a única forma de atingir uma existência espiritual plena, é justamente honrar essa casa de barro que somos aquí e agora… A outra face desta moeda é, claramente, colocar toda a importância no plano material. Esquecer que, na verdade, somos Consciência. Esquecer que não levaremos nada de aquí com nós na viagem. Isto, junto á dificuldade para soltar, trazem mesquindade e avareza para estes potenciais avatares, se não trabalham a sua sombra…

Então, não é nem negar a nossa existência material nem nos apegar a ela… Procurar o equilibrio entre essas duas coisas será a intensa tarefa dos avatares de Terra… Se você sente que essa é a sua missão, pode se perguntar: Eu honro meu corpo físico? Me permito o prazer? Me permito gerar as estruturas necessárias para que essas situações de prazer possam acontecer (dinheiro, tempo, etc)? Qué relação tenho com a minha existência material? Existir na matéria me amarra, me limita? Ou sinto que é uma possibilidade de expressão do melhor de mim? Minha visão de mundo é de Abundância ou de Escasez? Tenho medo das coisas “faltarem”? Que relação tenho com a Terra como Elemento no mundo físico? Contamino? Separo o lixo orgánico do reciclável? Fiz alguma vez uma composteira? Plantei alguma vez uma semente ou uma muda? Cómo foi? Acho que tenho “mão para as plantas”? De onde vem essa crença?

Ar

Bom, essa aí é a minha praia… Aquí lhes escreve uma Buscadora em formação constante para tentar ser um Avatar de Ar. É o meu Elemento regente, não só desde a astrología (Sol e Lua em Gémeos, ascendente em Libra… Ups! Prometí que não ía mexer com astrología!), senão que percebo das vezes que procurei me conectar com o Ar sem me perguntar todas essas coisas… Estava, sem saber, procurando meu Mestre… <3

O Ar tem regência sob o nosso corpo mental. Idéias, pensamentos, palavras… Verbo. E o que vira Verbo, vira Carne. Eu o creio, eu o crío. O corpo mental é um poderoso agente de manifestação de realidades. Pode curar ou provocar doenças, pode criar mundos, realidades… Ouço muito aquilo de que “A Mente mente”. E infelizmente essa afirmação vem de uma leitura da realidade totalmente reduccionista e simploria, e nos afasta de um instrumento de manifestação muito poderoso com o qual contamos. A Mente não mente, se está ao serviço do Coração. Quando a Mente está ao serviço do sistema dentro do qual estamos, que gera Medo, crítica, juiço, separação, a Mente começa mentir (e isto é algo que tem que ser observado e reaprendido, porque a Mente é programada pelos processos de socialização para responder a aquele sistema…).

O Ar voa, é peregrino. É o Elemento que nos falade desapego. Mas  não de desapego que vem do “nãomeimporto”, senão do desapego que vem do verdadeiro Amor. Não é que para amar tenhamos que ir embora, longe daquilo que amamos. Mas não necessitamos nos apegar a isso para amar-lo. Se o Caminho nos leva por outro lado, podemos ir embora e ainda assim continuar amando. Isso és Verdade… é Amor além da proximidade ou da distância, além das circumstâncias…

Como o Ar é peregrinoestá sempre em movimentoE isto o coloca em posição de poder ver uma coisa desde todas as perspectivas possíveis. Pode ser um grande Mestre da flexibilidade, da compreensão amorosa, para combater a rigidez de pensamento e de ação, para propôr alternativas á teimosía, á visão estática… Antes de sair a viajar, treinei num circo por 4 anos. Fazía trapêzio, uma disciplina de acrobacía aérea. Os primeiros anos, suspendía o treino desde dezembro até março, nas férias de verão. Quando voltava treinar, não só tinha que ativar a memória corporal para “lembrar” cómo fazer tal força em sincronía com tal movimento… senão que também tinha que “lembrar” cómo se percebía o mundo desde essa perspectiva, do alto… O primeiro mês, costumava ganhar força muscular, e sentar na barra do trapêzio quase só para observar. Observar o chão mais longe, o teto mais perto, as pessoas lá embaixo mais pequenas… E depois de alguns treinamentos assim, já me sentía pronta para confiar na minha força e a minha técnica. Essa primeira parte era super importante para mim. O fato de me colocar num lugar que me leve a enxergar as coisas de forma diferente… As vezes, não é necessário subir num trapézio para que isto nos faça sentir medo, e até vertigem! Por isso, o Ar é um grande Mestre neste sentido…

Como o Ar voa, o Ar viaja por qualquer lugar, e não tem um roteiro marcado por ninguém mais que por ele mesmo. Por isso o Ar tem a capacidade de levar e trazer, é Mensageiro, é uma ponte entre mundos. É o comunicador por excelência. Aquí voltamos ao corpo mental, mais precisamente à Palavra. Essa é outra característica essencial do Ar, que o coloca num importante lugar em relação à Verdade Pessoal. Qué vamos construir (ou destruir) com a nossa Palavra? A Verdade de quem vamos honrar e sustentar?

“Aquilo que você acredita, você cría”

O Ar tece pontes invisíveis, simbólicos. Estrutura a realidade desde o mental e isso se reflete no físico. Ou seja, cria. Quais são suas sombras, então…? Bom, tem muitos desafíos para quem quiser se candidatar como potencial avatar de Ar. O primeiro vem desde fora, desde a mente ao serviço do sistema que nos programa para criar realidades que não são as que desejamosE ao ser Ar, a mente é volátil. É algo impossível de pegar e segurar num lugar… “A Mente que mente” é um risco constante no mundo que vivemos aquí e agora, e a única arma de guerra do avatar de Ar é a Oração e a Vigilia constantes. Disso depende sua Mestría Pessoal, de se observar e se espreitar constantemente.

Outro dos riscos parece um pouco irónico. O corpo mental ou intelectual é capaz de criar realidades. Assim somos de poderosos… Mas para isso, devemos conhecer realmente o Poder das nossas idéias e pensamentos quando são afirmados e dirigidos com consciência. Devemos saber que realmente um pensamento poderoso é capaz de mudar a estrutura molecular de algo! Quero dizer, o pensamento realmente vira manifestação, quando vira Intento. Senão, corremos o risco de ficar no divague mental eterno e nunca chegar con isso à realidade concreta, pensando “tal vez é assim”, ou “tal vez foi por esse motivo”, ou coisas do estilo. O divague mental é um risco de não aproveitar as potencialidades criativas do pensamento. Se o pensamento não se intenta ou não se afirma ou não se leva à ação concreta, a viagem pode não ter fim nem objetivo nenhum… Aquí, o impulso da ação do Fogo, ou a manifestação física da Terra podem ser grandes Mestres…

Outro dos riscos destes potenciais avatares é se esquecer do seu corpo emocional diante da intelectualização da realidade. Se permitir a humana imperfeição, ou ouvir a voz da Intuição, do nosso instinto mais primal, é um luxo que o intelecto as vezes não se permite. E o individuo nega a sí mesmo, ficando preso na abstração, numa visão irreal de sí… Aquí é a Água quem pode dar grandes lições para o Ar (mas Dela falaremos mais embaixo)

Se você acha que o seu Elemento de Poder pode ser o Ar, você pode se perguntar: Eu sei do Poder da minha mente? Posso separar a voz da minha mente da voz da Mente que mente? Qué realidades eu estou criando com os meus pensamentos? Minha Mente está ao serviço do meu Coração? Cómo eu utilizo as minhas Palavras: como Medicina, ou como Veneno? Me permito a flexibilidade de percepção, embora todos os pontos de vista incluem, obviamente, os pontos de vista que são diferentes ao meu? O quanto acho dificil desapegar de pessoas e situações que, no fundo, sei que já são caducas? O que faço com a minha Verdade Pessoal: a defendo, a honro, a imponho, a silencio…?

Água

Quando falamos da Água, falamos da experiência emocional diante do impulso primal do Fogo, da manifestação física da Terra, e da expressão de ambos por parte do Ar. “O que sinto com todo aquilo que aconteceu? Ou tal vez, “O que me aconteceu emocionalmente, que deu origem a tudo aquilo?” A impressão emocional que deu origem ao Impulso e a todo que veio depois, ou bem aquela que ficou logo do Impulso e de todo que veio depois… issso é a Água.

A Água sempre nos fala de uma imersão, de algo profundo. Lá embaixo tem informações que será importante recolher. Para começar, vamos lembrar que a nossa primeira casa foi de Água, na barriga de mamãe… Na Água tem algo que nos fala de mistérios, do que está oculto nas profundidades, do que não da para enxergar. Tem uma realidade (que as vezes parece insondável) escondida na Água, como se fosse uma concha e sua pérola no fundo do oceano, ou tal vez algum tesouro pirata… A Água, como vocês poderão observar, tem uma relação direita com o mundo do Inconsciente. Os avatares da Água deverão ter alma de mergulhador!!!

Palavra chave: Fluir. Se tem algo que a Água ensina é a fluir eternamente. Por mais pedras que tenha no río, por mais serpentino que seja o percorrido, embora seja de a gotas, a Água procura a forma de continuar fluindo… Não tem retas, só curvas. Não tem começos nem finais, só movimento continuo…

A Água nos fala dos primeiros registros emocionais, de quando nem sequer tinhamos conciência da nossa existência física… Nos fala do movimento sinuoso e constante de ser balançados pelos braços de mamãe, nos conta do vaivém no líquido amniótico da sua barriga, nos conta do alimento que saía dos seus peitos… A Água também nos fala de todo que colocamos no baúl do Inconsciênte, mas que faz parte de nós e com uma influência muito forte sobre o nossa forma de agir e sentir… aquilo que devemos reconhecer e abraçar para nos saber inteiros. Esse é justamente o Poder da Água. Nos conecta com aquilo que está oculto, mas que está lá com uma presênça imponente. Não o enxergamos direito, o percebemos a partir do que gera no mundo consciênte. Como se a gente observasse o barco se mover sem enxergar a onda que o balança…

A Água é um Elemento que não tem forma concreta, mas que pode ter todas as formas possíveis… Por isso a Água nos fala dos nossos Sonhos, nossos anseios mais profundos, aqueles que pulsam desde o nosso Coração para ser concretizados, para ver a luz… Aquí também reside um grande Poder da Água… Não só num nível individual, senão também coletivo: a manifestação dos nossos Sonhos do Coração depende da nossa capacidade de ouvir à Água, de aprender dela… de reconhecer as nossas Águas… Nosso emocional, que não é linear, senão que é sinuoso como um río, orgánico como as ondas do mar… Aceitar isto e aprender a se conectar con isto, num sistema que nos exige uma vivência linear da realidade, não é fácil, e os potenciais avatares da Água tem muito para fazer neste sentido…

Como vemos, tem muitas formas de conexão com esse Elemento. tem Águas que vem a fundir e moldar, tem Águas que vem dissolver. Tem Águas que vema limpar e purificar, e tem aquelas que nos levam às profundezas mais profundas e escuras… porque isso também é necessário. Tem Águas cristalinas e Águas que guardam mistérios…

A Água guarda uma grande relaão com aquilo que somos, nosso corpo é composto de quase 80% de água… Isto é assim para homens e mulheres, mas se diz que as mulheres somos “um pouquinho mais de Água que os homens”, pelos nossos Mistérios ou Ritos de Passagem. Os Ritos de Passagem femininos estão regidos pelo Elemento Água, e por isso é uma entidade que mexe com nós e que, embora não seja nosso Elemento de Poder, devemos conhecer e abraçar como um grande gesto de auto(re)conhecimiento. A Avó Lua, astro regente deste Elemento, marca o nosso caminhar feminino aqui na Terra e pode ser uma grande Mestra para os potenciais avatares deste Elemento… Se conectar com a Água como entidade e com todas essas características nos conecta com o nosso Yin, com a nossa parte feminina, com o Serviço que sonhamos oferecer ao mundo…

Sou a mulher que olha para dentro.

Sou a mulher que olha embaixo da água.

Sou a nadadora sagrada

porque posso nadar no maravilhoso.

Sou a mulher lua.”

Essas palavras foram parte de uma canalização de Maria Sabina, curandeira mazateca conhecedora da força dos Cogumelos profissores… Acho que a simples imagem verbal, “Sou a mulher que olha embaixo da água” traz à pele uma explicação visceral do que a Água é como entidade…

A Água está íntimamente ligada ao arquétipo do Mestre. Quais as suas sombras então…? Bom, para começar devemos dizer que a Água, ao igual que a Terra, também encontra no Apego um grande desafío. É como se o arquétipo da Mulher Fatal estivesse lá nas profundezas, com vontade de nos enrolar entre seus braços e nos levar com ela… A Água pode correr, calma ou caudalosa, mas sempre tem uma parte profunda que precisa de alimento, e onde o tempo-espaço é bem diferente do que conhecemos aquí na superficie… Essa capacidade de contato com a Sombra pode ser a garra que leve aos potenciais avatares deste Elemento até aquelas profundezas, sem poder voltar…

Outro risco é não poder manifestar. A Água nos ensina a Fluir eternamente, essa é uma grande lição para a Terra; nos conecta com o sentir, algo que para o Ar é importante aprender, nos ensina de profundidade, que para o Fogo é uma grande lição… Mas que acontece quando algo flui eternamente e não para para acontecer de uma forma concreta? Acontecer de todas as formas possíveis, em alguma forma, é não acontecer. Se os nossos Sonhos do Coração não ganham uma forma concreta em algum momento, simplesmente se perdem em ríos de fantasía e irrealidade… Então, os grandes poderes da Água são também seus grandes inimigos ou desafíos…

Se esse é o seu Elemento de Poder, você pode se perguntar: Eu me permito fluir? Permito à Vida fluir através de mim? Que relação tenho com o sentir? Reprimo meus sentimentos ou deixo eles serem? Me permito o contato com a Sombra, com o oculto, com o Mistério? Posso fazer essa imersão para depois trazer dalí o que necessito e manifestar aquí e agora, ou me perço nas profundezas? Sei diferenciar entre Sonhos e fantasías? Permito colocar estruturas nas “minhas Águas”, ou sinto que as estruturas me limitam? Se você é mulher, cómo tem atravessado e atravessa seus Ritos de Passagem? Qual é a sua relação com as suas águas menstruais, com a sua Lua? Você a planta ou a joga no lixo? 

Tenho chegado ao final deste artigo quase sem falar de astrología! Era meu maior desafío! Acho que as perguntas ao final do texto de cada Elemento podem te guíar para te pensar y te observar… Mas não é a idéia rejeitar nem negar aos outros, pelo contrário, se temos capacidades e conexões inatas ou fluidas com algum destes Elementos, a idéia é desenvolver estes poderes com Mestría Pessoal, e também observar como com certeza os avatares de outros Elementos chegarão no nosso Caminho para nos mostrar aquilo que nos falta… O chamado é reconhecer no Outro o Grande Mestre e Espelho que é para nós!

E, o convite final que gostaría de lhes fazer é: Se permitam divagar! Espero que esse meu divague tenha acrescentado nos seus trabalhos de  autoobservação… Sejamos os Avatares que viemos ser!

 

 

 

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2 Responses

    • Gracias Clau querida!!! ❤❤❤ Escribir es siempre un aprendizaje, un placer y un Servicio para mi 😊 Que bueno que te haya gustado!!!

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Autora

Lorena Butrón
Mujer del Clan de la Palabra, viajera, artista, terapeuta holística, astróloga y facilitadora de círculos de mujeres. Mulher do Clã da Palavra, viajante, artista, terapeuta holística, astróloga e facilitadora de círculos de mulheres.
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